


La TV que nos programó tenía ficción
VanelogaDurante años, la televisión argentina fue el fogón moderno.

Las novelas reunían a la familia, generaban charla con la vecina y daban tema para el almuerzo del día siguiente. El que no la veía, igual sabía qué había pasado. Ese espejo cotidiano se rompió: la programación se abarató, se convirtió en griterío de panelistas, y la ficción desapareció de la pantalla abierta. El relato se mudó a las plataformas.
Jode, no solo porque hay que pagarlo aparte, si no porque ya no queda en manos de la industria nacional. La ganancia se va afuera. Pero nos da, aunque cueste, la posibilidad de ver algo que valga la pena.
La serie Menem, estrenada el 9 de julio de 2025 por Prime Video, ofrece eso: un regreso al relato argentino con bisturí. Una autopsia.
Por qué verla
Recompone el clima de una época con precisión. Los actores no imitan: habitan. La dirección esquiva el panfleto y el sensacionalismo.
¿Cuánto hay que no supimos porque la tecnología todavía no llegaba? ¿Cuánto quedó oculto porque no había cámaras en cada bolsillo ni redes que expusieran todo al instante? Para enterarse de ciertas cosas, había que llegar con un fotógrafo hasta una pista de aterrizaje. Así y todo, algo quedó. Y no fue la anécdota, fue la consecuencia. Los rastros de ese modelo, de esa época, siguen marcando cada decisión política, cada crisis, cada silencio institucional.
Verla es repasar, paso a paso, cómo llegamos a este presente: con la economía en ruinas, la política degradada y un descontento social que ya no disimula. Nadie puede estar contento si los que pagan los platos rotos son siempre los mismos.
La serie deja claro algo que intuimos hace rato: el método político partidario está podrido. Y hace años que deberíamos haberlo reemplazado.
Menem levanta la tapa de un gran Tupperware: deja al descubierto mecanismos de poder, redes de prostitución VIP, complicidades judiciales y mediáticas. Lo que parecía exageración noventosa, hoy se repite con otros nombres, y los mismos nombres , que siguen en el poder, en muchos casos.
Hay una Natacha Jaitt presente, aunque ausente. Esperamos que desde donde esté vea cómo los hilos de ese entramado van quedando al descubierto. No hablamos de las mujeres que se acostaron con presidentes. Hablamos de las verdaderas prostitutas del poder: las que simulan, las que pactan, las que se disfrazan de institucionalidad mientras destruyen el sillón de Rivadavia.
Con serie o sin serie, los hilos ya están a la vista. Pero esta ficción vuelve a tensarlos. Y obliga a mirar.
Argentina. No lo entenderías.
Ficha técnica
Título: Menem
Estreno: 9 de julio de 2025, por Prime Video
Dirección: Ariel Winograd y Fernando Alcalde
Guion: Guillermo Salmerón, con inspiración en el libro El jefe de Gabriela Cerruti
Creación: Mariano Varela
Capítulos: 6 episodios de una hora
Elenco y personajes clave
Leonardo Sbaraglia: Carlos Saúl Menem
Griselda Siciliani: Zulema Yoma
Agustín Sullivan: Carlos Jr.
Cumelén Sanz: Zulemita
Mónica Antonópulos: María Julia Alsogaray
Campi: Domingo Cavallo
Juan Minujín: Olegario Salas, fotógrafo ficticio que hilvana el relato
Participaciones de Alberto Ajaka, Violeta Urtizberea, Marco Antonio Caponi, Jorgelina Aruzzi
La trama: del peronismo riojano al saqueo neoliberal
La serie reconstruye el ascenso y consolidación del menemismo desde su cuna riojana hasta la transformación del Estado en los 90. Convertibilidad, privatizaciones, atentados y la muerte de Carlitos Menem Jr. aparecen tratados con dramatización y archivo.
El poder se muestra como territorio donde la corrupción, el sexo y la muerte son moneda de cambio. La prostitución VIP, los servicios de inteligencia y el espectáculo estatal están ahí, sin maquillaje.
El relato como campo de batalla
Menem no es una biografía: es una crónica dramatizada de una mutación política y cultural. No busca empatía. Presenta un repaso crudo de las estructuras que nos arrastraron hasta hoy. Menem aparece carismático, sí, pero también como síntoma y engranaje.
El personaje de Minujín, Olegario, funciona como testigo y cámara. Desde su lente, se articulan los saltos temporales y se conecta lo público con lo íntimo. Un recurso eficaz que entra donde el archivo no alcanza.
Controversia y autorización
La serie estuvo frenada judicialmente por una disputa entre la familia Menem y la productora. Finalmente, se comprobó que el propio Carlos Menem había autorizado el proyecto en vida, en enero de 2020, lo que destrabó su estreno (fuente: Wikipedia).
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