Dos terremotos en 39 segundos —7,2 y 7,5 de magnitud— sacudieron el centro-norte venezolano el 24 de junio. Pocas horas después, un 6,9 golpeó el norte de Japón. Edificios colapsados en Caracas, alerta de tsunami, estado de emergencia. Y una paradoja que nadie esperaba: el éxodo masivo de los últimos años dejó menos gente adentro de las ruinas.