


La fiebre Labubu: ¡Nos enganchamos en todas! ¡Lo veo y lo quiero!
VanelogaEl fenómeno Labubu en Argentina: originales, truchos y la necesidad de no quedar afuera

Con plata o sin plata, la moda nos atrapa igual
Labubu llegó al país como una ola imposible de frenar. Nacido como muñeco de diseño en Asia, terminó convirtiéndose en una fiebre que mezcla moda, estatus, consumo masivo y, como siempre pasa en Argentina, una réplica paralela de falsificaciones que inunda las calles, las ferias y las redes sociales.
El atractivo de lo misterioso
Parte del gancho de estos muñecos es la caja sorpresa. Nadie sabe qué personaje le va a tocar hasta abrir el paquete. Ese juego con el azar genera adrenalina y engancha tanto a chicos como a adultos. No es un simple juguete: es un objeto de culto, de moda, de “tenerlo porque hay que tenerlo”.
Los números del boom argentino
En el comercio electrónico local, las ventas crecieron más del 300 % en pocos meses. Sólo entre abril y junio se vendieron más de 16.000 productos relacionados a Labubu. El precio de los originales arranca desde los $12.500 para versiones simples, trepa a $39.000 en ediciones especiales, y se dispara aún más en revendedores. El mercado secundario mueve mucho: hay quienes compran varios solo para revenderlos más caros.
El reinado de los truchos
Pero la otra cara es la que conocemos bien. Con la fiebre, llegaron los clones. Labubu falsos con pelaje de peor calidad, dientes mal moldeados, empaques sin sellos ni códigos, pero que se venden a una fracción del precio original. Y funcionan. En un país donde no todos pueden pagar un muñeco importado a precio de dólar, la versión trucha garantiza que nadie se quede afuera. Lo real, lo falso y lo intermedio conviven en un mismo mercado.
En ferias barriales, cuentas de Instagram y hasta en vendedores de colectivos aparecen ofertas de Labubu “original” que no lo son. Pero poco importa: el consumidor argentino quiere mostrar que tiene uno, sea el auténtico de Pop Mart o un clon salido de algún taller clandestino.
Psicología de la fiebre
¿Qué nos mueve? La caja sorpresa, la estética “cute pero rara”, el deseo de pertenecer, y también el miedo a quedarse afuera. El original da estatus, el falso da pertenencia: ambos cumplen la misma función social.
En Argentina no hay medias tintas: si el mundo dice que Labubu es tendencia, acá también lo es. Y si no hay plata para el original, aparece la producción paralela para que nadie quede afuera. Es la lógica de siempre: nos enganchamos en todas. Con plata o sin plata, la moda la seguimos igual.
Fuentes
Infobae – “Estos muñecos con sonrisa diabólica esquivan los aranceles y se vuelven un fenómeno viral”
Ámbito – “Pop Mart dispara sus ganancias casi 400% gracias al fenómeno Labubu”
Forbes Argentina – “El negocio detrás de Labubu: peluches virales que arrasan en TikTok”
Clarín – “El boom de los muñecos Labubu: a qué precio se consiguen y por qué arrasan en el comercio electrónico”
Forbes Colombia – “Labubus: el fenómeno en el mercado de coleccionables”
El País – “Adultos que coleccionan juguetes infantiles: el fenómeno de los Labubu al desnudo”
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