La UBA lo hizo de nuevo: un método para que el mundo siga existiendo

Después de más de treinta años de investigación, científicos argentinos desarrollaron un sistema capaz de orientar a las abejas hacia cultivos específicos. Una innovación que mejora la producción de alimentos aprovechando uno de los procesos más importantes de la naturaleza.
Innovacion 14 de julio de 2026VanelogaVaneloga

Treinta años para comprender una abeja

UBA_humanidad
Hay investigaciones que nacen para responder una pregunta y terminan transformando una actividad productiva. Eso ocurrió con el trabajo del doctor Walter Farina y su equipo de la Universidad de Buenos Aires y el CONICET.

Durante más de treinta años estudiaron cómo aprenden, recuerdan y se comunican las abejas. El objetivo inicial era comprender uno de los insectos sociales más extraordinarios del planeta. El resultado terminó convirtiéndose en una herramienta con impacto directo sobre la producción de alimentos.

Detrás de una fruta, una semilla o un cultivo abundante hay un trabajo que pocas veces se ve: la polinización.



Enseñar sin domesticar

El desarrollo argentino parte de un principio sencillo y brillante. Las abejas aprenden a reconocer aromas y los asocian con fuentes de alimento.

Los investigadores aprovecharon esa capacidad natural para crear fragancias sintéticas que reproducen el perfume de determinadas flores. Antes de abandonar la colmena, las abejas entran en contacto con ese aroma y luego, durante el vuelo, buscan con mayor facilidad los cultivos que poseen ese mismo perfil olfativo.

No hay manipulación genética, ni alteraciones biológicas, ni condicionamientos artificiales. Se utiliza un comportamiento propio de la especie para mejorar la eficiencia de la polinización.

Una idea simple, respaldada por décadas de ciencia.

Cuando una investigación llega al campo

Las pruebas realizadas demostraron incrementos de producción que, según el cultivo y las condiciones, pueden variar entre un 20 y un 90 por ciento.

El sistema ya fue utilizado en girasol, almendros, manzanos, perales, arándanos, cerezos y otros cultivos cuya productividad depende directamente del trabajo de los polinizadores.

Para un productor agropecuario, esto significa obtener más frutos utilizando la misma superficie cultivada y los mismos recursos. Para el consumidor, implica mejorar la disponibilidad de alimentos. Para la ciencia argentina, representa la posibilidad de convertir conocimiento en desarrollo económico.


Una innovación nacida en la Argentina que ya recorre el mundo

La tecnología fue patentada en Argentina, Estados Unidos y China, mientras continúa su proceso de protección en Europa, Australia y distintos países de América Latina.

Su transferencia al sector productivo se realizó mediante Beeflow, una empresa de base científica nacida a partir de este conocimiento desarrollado por investigadores argentinos, que actualmente trabaja con productores de América y continúa expandiendo la aplicación de la tecnología.

Es uno de esos casos donde la investigación deja el laboratorio para convertirse en una solución concreta.

La ciencia también construye soberanía

Cada temporada agrícola depende, en gran medida, del trabajo de millones de abejas. Se estima que una parte muy importante de los alimentos que consumimos requiere la acción de insectos polinizadores.

Mientras gran parte del debate público suele concentrarse en la tecnología digital, la inteligencia artificial o la exploración espacial, hay otra innovación que ocurre mucho más cerca del suelo. Entre flores, colmenas y campos cultivados.

La Argentina vuelve a demostrar que la investigación sostenida puede generar conocimiento con impacto internacional. Despierta interés en distintos países hubo décadas de trabajo paciente, inversión en universidades públicas y científicos que eligieron hacer preguntas antes que buscar respuestas rápidas.

La mayor enseñanza de esta historia: algunas de las soluciones más importantes para el futuro siguen naciendo de la observación de la naturaleza y de la capacidad humana para comprenderla.
Mientras muchas veces las buenas noticias pasan desapercibidas, vale la pena detenerse en ellas. Gracias a quienes hacen ciencia en la Argentina. Son motivo de orgullo y su trabajo mejora la vida de todos.

Fuentes

Universidad de Buenos Aires (UBA) – Abejas dirigidas para mejorar la eficiencia de cultivos (29 de noviembre de 2023).
CONICET – Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE).
Agencia CTyS – Universidad Nacional de La Matanza. Entrevista al Dr. Walter Farina (2023).
Desde el Conocimiento – El novedoso método descubierto por científicos de la UBA para dirigir a los enjambres de abejas (5 de diciembre de 2023).
Beeflow – Información institucional sobre la aplicación de la tecnología desarrollada a partir de investigaciones de la UBA y el CONICET.

Comentá la nota en X: https://x.com/mirada_arg
Publicá en Mirada Argentina escribiendo a: [email protected]
https://www.instagram.com/mirada.argentina

abejasAbejas melíferas en peligro: el colapso silencioso detrás del pan de cada día
abejitas_tapa_01Las mini abejitas que salvan al mundo
savia_azul_tapa_01La salvia azul y su pacto con el colibrí
Diseño sin título (19)Cooperar para Sobrevivir







Te puede interesar
Lo más visto