


El Cristo que abraza a Cutral Có
VanelogaUna obra monumental en el corazón de Neuquén que combina arte, paisaje y fe, invitando a mirar distinto el horizonte patagónico.

Foto: diariamenteneuquen
Entre el cielo y la tierra: una mirada de fe
En la vasta meseta patagónica, donde el viento no descansa y los atardeceres tiñen el cielo de oro y violeta, se erige una figura que ya es símbolo de Neuquén: el Cristo de Cutral Có. Con 15 metros de altura y una presencia que se impone sobre la llanura, este monumento abraza el paisaje y a quienes se animan a descubrirlo.
Su silueta se distingue desde la Ruta Nacional 22, recortada contra un horizonte que parece no tener fin. A esa altura, donde el aire se vuelve seco y la luz pura, cada fotografía del Cristo se transforma en una postal de silencio, de introspección y de asombro.
La obra pertenece al escultor neuquino Aldo Beroisa, autor también de monumentos emblemáticos en otras provincias argentinas. En Cutral Có, su creación se volvió emblema de la comunidad: un punto de encuentro entre lo espiritual y lo terrenal, entre lo que somos y lo que buscamos ser.
Una escultura que mira al cielo
Inaugurada en 2013, la escultura del Cristo de Cutral Có pesa varias toneladas y alcanza cerca de los 15 metros de altura. Fue construida con materiales resistentes al clima extremo de la región: vientos intensos, cambios bruscos de temperatura y un sol que marca el relieve del desierto.
Al caer la tarde, el Cristo se ilumina con los colores del cielo neuquino, que cambian cada minuto: naranjas, fucsias, azules profundos. Es un espectáculo que hipnotiza, tanto para los viajeros que atraviesan la ruta como para los habitantes que lo sienten parte de su identidad.
No es casualidad que muchos lo describan como un “mirador de fe”. Desde allí se puede observar la ciudad, la línea del horizonte y, en días despejados, el inicio de la meseta hacia el sur.
El creador: Aldo Beroisa, el escultor de la meseta
Detrás del imponente Cristo de Cutral Có está la mano y la visión del escultor Aldo Beroisa, nacido y formado en Neuquén, reconocido por su capacidad para transformar materiales duros en obras cargadas de emoción y simbolismo. Su especialidad son las esculturas monumentales, que combinan fuerza estructural y sensibilidad artística.
El Cristo fue construido con hormigón armado, hierro y estructuras metálicas internas diseñadas para resistir los vientos intensos de la meseta patagónica. Pesa más de 25 toneladas y alcanza los 15 metros de altura, con una base sólida que ancla la figura sobre una colina artificial creada para que la escultura se destaque en el horizonte.
Beroisa quiso representar a un Cristo cercano, con los brazos abiertos hacia adelante y no hacia arriba, mirando a su pueblo, no al cielo. Esa elección estética y espiritual resume su intención: un símbolo de unión, fe y pertenencia patagónica, nacido del mismo suelo árido que lo sostiene.
Turismo y espiritualidad en la Patagonia
Cutral Có —ubicada a 113 kilómetros de Neuquén capital— ha sabido reinventarse con el tiempo. De su historia petrolera y obrera hoy emerge un destino que ofrece cultura, arte y descanso. Y en el centro de esa transformación, el Cristo se levanta como un símbolo de esperanza y reencuentro.
El lugar se convirtió en punto obligado para quienes recorren la provincia en dirección a Zapala, San Martín de los Andes o la cordillera. Muchos viajeros se detienen a fotografiar la escultura y quedarse unos minutos contemplando el cielo abierto. Otros llegan por devoción. Pero todos coinciden en algo: el silencio del lugar conmueve.
Quienes visiten la zona pueden combinar la visita con una parada en Plaza Huincul, recorrer el Museo Carmen Funes, probar la gastronomía local —desde el cordero patagónico hasta las empanadas de carne cortada a cuchillo— y seguir camino por la mítica Ruta 22.
Fotografía, luz y encuentro
El Cristo de Cutral Có es también un paraíso para los amantes de la fotografía. Las mejores tomas se consiguen al atardecer, en orientación horizontal, con la figura recortada sobre el cielo. La amplitud del paisaje y la pureza del aire dan lugar a imágenes imponentes: un contraste entre el hombre y la inmensidad.
Quienes buscan una experiencia más íntima pueden visitarlo al amanecer, cuando la primera luz del día roza la escultura y el viento apenas se siente. Es el momento ideal para sentir lo que muchos locales repiten: que Cutral Có tiene un corazón de fuego y un alma que mira al cielo.
Fuentes:
Diario Río Negro – El Señor de los Monumentos es de Cutral Có y conquistó 9 provincias
LM Neuquén – Cutral Có exhibe su nuevo atractivo: un Cristo gigante
Cutral Co al Instante – Entrevista a Aldo Beroisa
TripAdvisor – Cristo en Cutral Có, Provincia del Neuquén
Municipalidad de Cutral Có – Secretaría de Turismo y Cultura
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