


La cortás y aparece otra manzana: el Alto Valle prueba variedades de pulpa roja
VanelogaEl rojo está adentro: una nueva apuesta entre los manzanos de Río Negro

Foto: https://www.rionegro.com.ar
Hay una imagen que desarma una certeza conocida desde la infancia. La manzana se corta por la mitad y la pulpa clara que cualquiera espera encontrar aparece teñida de rosa, bordó o rojo. Esa fruta ya crece en el Alto Valle de Río Negro y atraviesa una etapa que definirá algo bastante más importante que su capacidad de sorprender en una fotografía.
En seis hectáreas distribuidas entre Mainqué y General Enrique Godoy se están evaluando materiales de manzano con pulpa roja. Durante 2026 transitaron su segunda producción comercial y, paralelamente, especialistas del INTA Alto Valle continúan estudiando cómo responden a las condiciones productivas de la región.
La escala todavía es pequeña. Precisamente ahí está la historia.
La fruticultura del Alto Valle lleva décadas construida alrededor de peras y manzanas que tienen mercados, sistemas de empaque, conservación, logística y hábitos de consumo consolidados. Introducir una fruta diferente exige bastante más que obtener un buen color. Tiene que producir bien, atravesar las heladas, llegar a cosecha con calidad, soportar meses de conservación y conservar sus atributos después de viajar cientos o miles de kilómetros.
Foto: https://www.rionegro.com.ar
Una manzana europea frente a una prueba patagónica
Los materiales que llegaron a Río Negro provienen del programa de mejoramiento varietal de IFO, una empresa francesa dedicada al desarrollo de nuevas variedades de frutas. En Argentina, Moño Azul, integrante del Grupo Prima, posee la licencia para su producción y comercialización.
En el mercado se conocen bajo el nombre Kissabel, aunque hay una distinción importante: Kissabel identifica una familia comercial de manzanas de pulpa coloreada y no una única variedad genética.
Ese detalle cambia bastante la manera de contar la historia. El INTA está evaluando distintos materiales para determinar cuáles consiguen responder mejor en el Alto Valle. Las denominaciones técnicas de todas las variedades actualmente implantadas en las seis hectáreas argentinas no fueron difundidas públicamente.
También hay una cronología que merece precisión. En 2022 ya existían referencias internacionales a ensayos realizados por Moño Azul en Argentina. Las primeras pruebas comerciales con clientes del mercado local comenzaron en 2024. Durante 2026 llegó una segunda producción comercial, mientras continúa la evaluación de conservación y desempeño de los materiales.
De modo que la fruta ya atravesó la puerta del ensayo estrictamente experimental, aunque todavía falta camino antes de hablar de una producción extendida.
¿Por qué una manzana puede ser roja por dentro?
El color aparece por la acumulación de antocianinas, pigmentos vegetales responsables de muchos tonos rojos, violetas y azulados presentes en frutas, flores y otros tejidos.
En una manzana convencional, esos pigmentos suelen concentrarse principalmente en la piel. Algunos linajes de manzano tienen la capacidad genética de producirlos también dentro del fruto.
La investigación científica encontró distintos mecanismos para explicar esa característica. Entre los reguladores involucrados aparecen genes de la familia MYB, entre ellos MdMYB10 y MdMYB110a, vinculados con diferentes patrones de pigmentación de la pulpa.
Eso también explica por qué todas las manzanas de interior rojo no se ven iguales. Algunas presentan el color distribuido de manera extensa; otras concentran la pigmentación en determinadas zonas y pueden desarrollar tonalidades más intensas a medida que avanza la maduración.
La cianidina-3-galactósido aparece entre las antocianinas predominantes estudiadas en distintos genotipos de manzana de pulpa roja.
Hay, de todos modos, un límite que conviene sostener. Hasta ahora no se publicó un análisis químico detallado de los materiales producidos en Río Negro que permita trasladar directamente a estas frutas argentinas las concentraciones encontradas en variedades estudiadas en otros países.
Por la misma razón, presentar esta manzana como necesariamente “más saludable” que una convencional sería ir más allá de lo comprobado. Su presencia de antocianinas está documentada. Los posibles efectos sobre la salud requieren otro tipo de evidencia.
El INTA busca respuestas que el color no puede dar
El trabajo realizado en el Alto Valle entra justamente en ese terreno.
Los especialistas siguen las plantas desde la brotación y registran su evolución dos veces por semana. Observan floración, cuaje y desarrollo del fruto. El momento en que florece cada material resulta especialmente importante en una región donde una helada primaveral puede comprometer parte de una temporada.
Después llega el laboratorio.
Allí se estudian peso, tamaño, color exterior, distribución del pigmento dentro de la pulpa, firmeza, sólidos solubles y acidez. También se controla la degradación del almidón para determinar cuándo conviene cosechar cada variedad.
Radiación y temperatura influyen sobre la expresión del color. También pueden intervenir en la aparición de problemas como asoleado o russet, esa alteración superficial que deja sectores ásperos o acorchados sobre la piel de la fruta.
Cada una de esas variables terminará diciendo mucho más sobre el futuro del cultivo que una degustación aislada.
El propio INTA estima que una evaluación completa puede requerir entre ocho y diez temporadas. En fruticultura, los tiempos tienen otra escala. Una variedad puede lucir extraordinaria durante una campaña y comportarse de manera diferente en la siguiente.
Los números que todavía faltan
A septiembre de 2026 hay información suficiente para confirmar que la experiencia argentina avanza, pero varios datos fundamentales permanecen fuera del alcance público.
Todavía no se difundieron los rendimientos en toneladas por hectárea ni los kilos obtenidos por árbol. Tampoco aparecen publicados los valores comparativos frente a variedades tradicionales del Alto Valle, el porcentaje de fruta comercial, los niveles de descarte o los resultados desagregados de firmeza, azúcar y acidez.
Falta además conocer cuánto tiempo puede conservarse la fruta en frío manteniendo textura, sabor y color interior.
Ese punto puede determinar buena parte de su futuro.
Una manzana destinada a mercados lejanos necesita soportar cosecha, empaque, cámara frigorífica, transporte y góndola. El color rojo pierde fuerza comercial si la fruta llega blanda, deteriorada o con una calidad menor a la que espera quien la compra.
También permanece abierta la cuestión económica. Hasta ahora no hay datos públicos sobre costo de implantación por hectárea, regalías varietales, precio recibido por el productor ni diferencia real de valor frente a una Gala, una Red Delicious o una Cripps Pink
Un consumidor acostumbrado a mirar el rojo
Hay además un detalle cultural que podría jugar a favor.
Argentina conserva una relación particular con las manzanas de apariencia roja. El productor y viverista Juan Martín Rosauer señaló que tanto el mercado argentino como el brasileño mantienen una fuerte preferencia por ese aspecto, mientras otros destinos fueron desplazándose hacia variedades bicolores y hacia atributos vinculados con sabor, textura y aroma.
La pulpa roja agrega otra capa a esa tradición.
Entera, la fruta puede pasar por una manzana más. Cortada, cambia por completo. También abre posibilidades para jugos rosados, gastronomía, pastelería y otros productos donde el color natural puede transformarse en un atributo comercial.
Por ahora, esas aplicaciones forman parte de su potencial. El verdadero examen sigue ocurriendo en la chacra.
Una región que necesita mirar también hacia las nuevas variedades
El Alto Valle cuenta con una ventaja que pocos territorios podrían improvisar: conocimiento frutícola, viveros, productores, empaques, cámaras de frío y una estructura exportadora construida durante generaciones.
Las variedades nuevas llegan a una cadena que sabe producir manzanas.
Pero cada incorporación obliga a volver a medir casi todo. Época de floración. Cosecha. Rendimiento. Sanidad. Calidad. Conservación. Demanda. Precio.
Las seis hectáreas plantadas en Río Negro parecen pequeñas frente a la escala de la fruticultura regional. Vistas desde otro lugar, funcionan como un laboratorio a cielo abierto sobre el futuro posible de una fruta conocida.
La manzana roja por dentro ya consiguió lo primero: llamar la atención. Ahora tiene que demostrar algo bastante más difícil. Que después del corte, de la fotografía y de la novedad queda una fruta capaz de encontrar su lugar entre los árboles, los productores y las mesas argentinas.
Fuentes
- INTA Informa, 17 de junio de 2026. Evaluación de manzanas de pulpa roja en el Alto Valle.
- Diario Río Negro, 16 de abril de 2026. Producción en Mainqué y General Enrique Godoy.
- Plant Physiology, David Chagné y colaboradores. Genética y antocianinas en manzanas de pulpa roja.
- IFO – International Fruit Obtention. Desarrollo y evaluación de nuevas variedades.
- Kissabel / IFORED. Antecedentes internacionales de manzanas de pulpa coloreada.
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