


Los péptidos: la historia de una molécula que nació hace más de un siglo y hoy vuelve a ganar terreno en la Argentina
VanelogaUna palabra nacida en Alemania que terminó cambiando la medicina

Imágen IA
Mucho antes de que aparecieran las discusiones sobre longevidad, envejecimiento saludable o medicina regenerativa, un científico alemán trabajaba rodeado de tubos de ensayo intentando responder una pregunta que parecía imposible para su época: cómo estaban construidas las proteínas.
Corría 1901. Hermann Emil Fischer ya era uno de los químicos más prestigiosos de Europa y había decidido concentrar su atención en uno de los mayores misterios de la biología.
Aquella búsqueda terminaría dando origen a una palabra que más de cien años después volvería a ocupar congresos, publicaciones científicas y conversaciones médicas: péptido.
Fischer logró sintetizar en el laboratorio el primer dipéptido, glicilglicina, y demostró que era posible construir artificialmente pequeñas cadenas de aminoácidos. Era apenas el comienzo.
En ese momento nadie podía imaginar que esas investigaciones abrirán uno de los capítulos más importantes de la medicina moderna.
El descubrimiento que salvó millones de vidas
Veinte años más tarde, otro hito cambiaría definitivamente la historia.
En 1922, Frederick Banting y Charles Best lograron administrar insulina a Leonard Thompson, un adolescente canadiense con diabetes tipo 1 que se encontraba al borde de la muerte.
La respuesta fue extraordinaria.
Por primera vez, una molécula perteneciente a la familia de los péptidos demostraba que podía modificar el destino de una enfermedad. La medicina había encontrado un nuevo lenguaje.
La insulina abriría la puerta para el desarrollo de hormonas, factores de crecimiento y numerosos tratamientos que hoy forman parte de la práctica médica habitual.
El científico que aceleró la revolución
Durante décadas, fabricar péptidos seguía siendo un trabajo lento y complejo.
Hasta que en 1963 apareció Robert Bruce Merrifield.
El bioquímico estadounidense desarrolló la síntesis en fase sólida, una técnica que permitió producir cadenas peptídicas con una velocidad y precisión impensadas hasta entonces.
Aquella innovación transformó la industria farmacéutica y le valió el Premio Nobel de Química en 1984.
Muchos investigadores consideran que ese momento fue para los péptidos lo que la imprenta significó para los libros: la posibilidad de multiplicar el conocimiento y hacerlo accesible.
Del tratamiento de la diabetes a la nueva medicina metabólica
A comienzos del siglo XXI, las investigaciones comenzaron a dirigirse hacia nuevas generaciones de péptidos.
Uno de los mayores avances llegó con el GLP-1, una hormona intestinal cuya acción sobre la producción de insulina había sido estudiada desde fines de los años setenta.
Investigadores como Svetlana Mojsov y Daniel Drucker fueron fundamentales para comprender su funcionamiento y sentar las bases de medicamentos que hoy forman parte del tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad.
La aparición de moléculas como semaglutida y liraglutida volvió a colocar a los péptidos en el centro de la investigación farmacológica.
Actualmente existen más de cien medicamentos basados en péptidos aprobados en distintos países y el desarrollo continúa creciendo.
Cuna de pioneros: Argentina despierta al potencial de los péptidos
La conversación también comenzó a instalarse en la Argentina. Congresos de medicina funcional, endocrinología, nutrición y medicina regenerativa incorporan cada vez más contenidos vinculados a estas moléculas.
Especialistas en metabolismo, composición corporal y longevidad observan con atención una disciplina que todavía continúa evolucionando y que combina investigación básica con nuevas aplicaciones terapéuticas.
Al mismo tiempo, el creciente interés popular produjo un fenómeno paralelo: la proliferación de información poco rigurosa en redes sociales y la difusión de sustancias cuya eficacia aún no cuenta con suficiente evidencia científica.
Por eso, para muchos profesionales, el desafío actual consiste en separar las modas del conocimiento validado y sostener un enfoque médico basado en la evidencia.
Un campo que sigue escribiendo su historia
La ciencia detrás de los péptidos todavía está lejos de haber dicho su última palabra.
Mientras laboratorios e investigadores de todo el mundo continúan explorando nuevas aplicaciones, en la Argentina también empiezan a surgir espacios dedicados a acompañar esta evolución.
Uno de ellos es el Centro Dr. Di Sanzo, dedicado a la medicina metabólica, biológica y regenerativa, donde se trabaja con distintas herramientas de avanzada orientadas al restablecimiento de los procesos naturales del organismo. Allí, los tratamientos con péptidos forman parte de un enfoque integral acompañado por profesionales especializados.
Para quienes deseen interiorizarse sobre estas nuevas terapias y conocer las alternativas disponibles, el centro ofrece atención y asesoramiento profesional.
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