Pablo Llompart: "La idea es que el paciente termine independizándose del sistema médico y de mí mismo"

Después de más de treinta años de práctica clínica, el médico Pablo Llompart desarrolló una mirada que busca integrar el cuerpo, las emociones y la dimensión espiritual. Desde su plataforma "Cura Absoluta", comparte herramientas y conocimientos con una premisa que desafía la relación tradicional entre médico y paciente: enseñar para que la persona aprenda a hacerse cargo de su propia salud.
Notas de Autor17 de junio de 2026VanelogaVaneloga

Tres décadas de experiencia y una búsqueda que fue cambiando con el tiempo

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Hay médicos que pasan toda una vida perfeccionando una especialidad. Otros terminan recorriendo caminos inesperados. En el caso de Pablo Llompart, las preguntas que surgieron dentro del consultorio y también las propias experiencias personales fueron moldeando una visión que hoy define como una salud en varias dimensiones. La observación de enfermedades que se repetían, pacientes que regresaban con los mismos problemas y la necesidad de encontrar respuestas más amplias lo llevaron a profundizar en la medicina integrativa, la homeopatía, la psiconeuroinmunoendocrinología y distintas herramientas vinculadas al trabajo emocional y espiritual. A lo largo de más de tres décadas de práctica, fue construyendo un método propio y una manera particular de acompañar a quienes buscan recuperar su bienestar.

En esta entrevista exclusiva con Mirada Argentina, el doctor Pablo Llompart recorre algunas de las experiencias, preguntas y descubrimientos que fueron moldeando una manera particular de entender la salud y el papel que cada persona tiene en su propio proceso.

Los pacientes se vuelven dependientes de sus médicos, usted cura y suelta. ¿Cómo logra que una persona se haga cargo de su propia salud y ya no lo necesite?

Al comienzo uno toma el comando como médico de su paciente y va haciendo lo que tiene que hacer, pero  explicando primero muy brevemente cada problema, más que todo lo físico, y el principal problema emocional. Ahí, a medida que va retornando en otras consultas, generalmente en un tiempo de dos años, en el primer año, uno le va mostrando para qué remedios, a calmar qué síntomas, qué son.
Poco a poco, eso porque nadie, entiende de una hora para la otra. Pero entendiendo que este desencadenante, este problema emocional desencadena un síntoma, y ese síntoma lo lleva a tener X enfermedad o X problema.

Entonces con el tiempo tiene un remedio para el síntoma, porque a veces hay lesiones. Entonces, si hay lesiones, una lesión articular. Bueno, pero cada vez que esa persona se pone rígida en tal situación, ya toma una homeopatía para no tener que sentir ese dolor de la lesión. Entonces, en general, una persona que en dos años ya sabe lo que tiene que hacer. Algunas veces tiene que venir, como yo lo hago, una o dos veces por año pasa. Pero en general, no, si es una persona que ya se recupera en dos años, sus problemas, la gran mayoría que son más jóvenes, no precisa más y ya tiene su control ahí.

No, no quita que eventualmente tenga algún problema X, una agudización, una sinusitis, una neumonía, un momento de la vida que pase mal, pero la idea es que el paciente conozca lo que él tiene, sus tendencias, y sabe cómo actuar con esa gama de suplementos. Esto crea una libertad y una responsabilidad. La grande mayoría no quiere tener esa responsabilidad, pero para los que saben y lo tienen, bueno, tienen eso, su responsabilidad y saben tratarse. Y sabiéndose tratar, bueno, saben cómo llevar. Eso es para quien que quiere evolucionarse, sentirse mejor.

Si usted hace la medicina oficial, usted está tratando síntomas a mucho tiempo. Y la medicina integrativa también tiene sus sinvergüenzas, como se puede decir. Gente que solamente quiere dar suplementos ahora y no más remedios, para estar siempre remediando problemas también, suplementando problemas.

Si uno tiene una acidez, le falta el ácido del estómago, aunque parezca contradictorio. En dos años, dando betaína poco a poco, enseñando una dieta o sacar algunas cosas como el gluten y los lácteos, usted se va recuperando y va alargando los prazoles de la vida, ¿no? omeprazol, lansoprazol y todas esas cosas. Y usted no tiene que estar tomando ese remedio que le puede dar Alzheimer al final de su vida o un cáncer de esófago también, si usted lo toma por 5 o 10 años.

Entonces, cosas simples uno tiene que explicar, y en qué se basa la medicina integrativa, que al comienzo es más costosa, al comienzo parece más costosa porque uno tiene que limpiar el cuerpo, desparasitar, sacar los metales, darle al cuerpo lo que le falta, porque hace años que no lo hace, y así. De entre dos a seis meses, uno ya comienza a retirar los medicamentos alopáticos. De ahí ellos comienzan a confiar. Yo digo que más o menos dos años uno está corregido. A veces por la edad tiene que mantenerse conmigo, porque ya tiene una cierta edad, que está tomando hormonas y demás, ya no más por sus problemas, ya está manteniéndose, que es lo más común. Otras veces no, son más jóvenes, ya se restauraron y listo, no hay problema.

La medicina integrativa en general no trata los problemas emocionales y espirituales, digamos así. Entonces, también está en un déficit. Por eso yo llamo de medicina tridimensional o salud tridimensional, para que nadie pelee conmigo por el término medicina. Salud en tres dimensiones, porque uno abarca mínimamente esas tres dimensiones, entonces no es una cuestión... Hay cosas que son espirituales, no más. Uno las trata y mejoran solitas. Y la gran mayoría son esas, son las espirituales, emocionales que uno quiere colocar.

Aprende a tratar, que eso es difícil cambiar, un sistema subconsciente repetitivo es difícil cambiarlo. Pero hoy existen técnicas, yo uso técnicas muy rápidas, que ya las dejo grabadas en el YouTube, y uno va grabando esas cosas. Tengo una dificultad de autoestima, bueno, no me sé colocar. Entonces voy a tener problemas de tiroides en la mujer, problemas de estómago en el hombre, entonces bueno, ya dejo con una programación neurolingüística lista, pronta, entonces que la puede escuchar y poco a poco ir cambiando ese disco rígido que uno tiene, que lo trae el papá, mamá, la sociedad y demás. Y nosotros tenemos todos un disco rígido horrible, 70% negativo, mínimo. 70% ese disco rígido que crea nuestro comportamiento y que nos da los resultados negativos que tenemos. Todo adquirido. Todo fue colocado desde chiquito en los primeros ocho años de vida. Entonces, eso hay que saber. Y todo eso se somatiza.

Hoy la medicina psicosomática, o PNL, como se quiera llamar, es la medicina que está hablando que el 80% de las enfermedades son psicosomáticas. Son somatizaciones de problemas emocionales, espirituales o mentales, si uno quiere ponerlas así. Entonces, todo es mental, ¿no? Tenemos que tratar eso y llegar a eso.

Y uno cuando la persona se abre realmente ante un problema, y generalmente depende del profesional que está adelante, en mi caso para mí tengo una cierta facilidad por estar metido en eso. Hay otros que en la medicina integrativa no están metidos en eso y bueno, sabrán alguna cosita porque les tocó pasar en la vida y las otras cositas no. A mí me gustó estudiarlas a todas para darle una resolución. La idea siempre es darle una resolución y que la persona se haga cargo de sus problemas, que sepa que tiene sus problemas y bueno, como todo el mundo, sabe llevarlos. Ahí uno lo independiza, lo hace independiente del sistema médico y de mí mismo.


Dr. Pablo, usted habla de "salir de la matrix de la salud convencional" — ¿qué le diría a un paciente que lleva años siguiendo tratamientos tradicionales sin resultados y aún desconfía de la medicina integrativa?

Y eso hace también, al tratar, al abordar de esa manera, yo me di cuenta que puede ser abordado por un médico o alguien que trabaje en la salud como un terapeuta, uno tiene un resultado de un 80% en los dos primeros meses. Es muy superior a los otros resultados de la medicina oficial.

Resultado hace que la persona cambie de mentalidad y comience a ver la medicina integrativa como una medicina muy buena para tratamientos crónicos. El tratamiento agudo, tratamiento agudo de emergencia, urgencia, una cirugía, es un tratamiento que la medicina alopática sabe hacer muchísimo bien. Es más, no tenemos nada que hacer en la medicina integrativa metiéndose en una guardia, en una emergencia o urgencia, una terapia intensiva o en unos centros quirúrgicos. Las cirugías son hechas, todo es perfecto con la medicina alopática, pero luego después de todo eso, la medicina alopática pierde su poder enormemente y viene la medicina integrativa.

A esa medicina integrativa yo le agregaría estudiar padrones emocionales y demás. Para los que tienen una base de homeopatía, medicina china y medicina chamánica y demás, ya saben esa base espiritual. A veces no la tienen bien estructurada, y existe un ramo hoy día de la medicina que se llama psiconeuroinmunoendocrinología, que estudia los padrones emocionales de las personas y para qué lado se van, muy simples también, no es nada complicado. Y lo que no estudian es cómo cambiar el padrón emocional. Ahí precisas de colocar técnicas, y hoy hay de las más variadas, ¿no? Ho'oponopono, técnicas psicoenergéticas, terapias del subconsciente, programación neurolingüística, cromoterapia. Hay un montón de técnicas que ayudan a las personas.

Pero solo hacer la técnica, no cuidar el cuerpo y la mente, bueno, no da éxito. Entonces hay que juntar todo. Y lo que yo hago en mi práctica habitual es juntar todo y darlo en la justa medida, porque no se le puede dar todo de una vez. Hay también que ser un poco racional. Yo veo mucho médico integrativo dándole todo al paciente y se encarece muchísimo. Hay que darle los puntos principales, dejar que la persona mejore en dos meses un 80%, 70%, y después sí soltarle una vez restaurado, más que todo la parte física, y estando estable la parte emocional, mejor que pueda. Ahí sí comenzar la persona a entrar en un autoconocimiento. Eso sí, un autoconocimiento junto con el médico, en mi caso, que lo está ayudando, o un terapeuta, sin problema.

Yo veo que los nuevos médicos del futuro son más terapeutas que médicos, porque tienen esa facilidad de ir más para el lado emocional y les falta el lado físico, que simplemente desintoxicando un poco y suplementando. Yo digo que un por ciento de lo físico, un por ciento de la mente, un por ciento de lo emocional, un por ciento de lo espiritual, o sea, un poquito de cada uno, el resultado es cien. El resultado es muy, muy superior, porque actúan sinérgicamente, uno ayuda al otro.

Y como siempre, al final, una vez que está el cuerpo bien, la mente más estable, las emociones más equilibradas, es simplemente saber alguna que otra técnica espiritual, como el perdón, propósitos y esas cosas, para que la persona salga de ese agujero en que, nos metemos todos, todos acá nos desequilibramos, porque este mundo es de ilusión, nos hace desequilibrar. Nos equilibramos rápidamente teniendo un buen propósito, no teniendo sentimientos negativos con la gente, habiendo pedido el perdón necesario para que no nos enganchemos más en la negatividad de los otros. Uno consigue equilibrarse como ser humano. Es un juego, es el juego de la vida.

 Con más de 30 años de experiencia clínica, ¿en qué momento de su carrera entendió que tratar solo el cuerpo no alcanzaba, y qué cambió en usted a partir de ese quiebre?

Bueno, yo lo entendí cuando me pasó a mí. Cuando yo vi que estaba en mi caso lleno de cálculos renales, dolores articulares y una serie de problemas, yo comencé a irme para la medicina homeopática, y ahí la medicina homeopática comencé a leer por qué me trataban así y funcionaba, cómo podría que esos milagros pasaban. Entonces comencé a ver uno atrás del otro y comencé a testearlo con mis pacientes. Y poco a poco aprendiendo sintoísmo, que es una especie de budismo. O sea, la base del budismo está en el sintoísmo. Ya sabía un poco de hinduismo porque hacía yoga, ya estaba en un centro espírita, también sabía algunas cosas que funcionaban.

Y experiencia, la espiritualidad es experiencia, práctica. Entonces uno practica, ve, practica, ve, comienza a practicar con los otros, comienza a aprender las leyes espirituales, comienza a aprender un poco de psicología, comienza a aprender un poco de coeficiente intelectual, coeficiente emocional, coeficiente espiritual, y uno comienza a tener no solo una inteligencia mental, pero también una inteligencia emocional, que somos unos niños, todos somos niños. Cómo se cura eso está todo eso en mi curso que les entrego a las personas, y que son cosas simples que cuando hechas comienzan a funcionar, pero comienza con uno mismo.

Yo digo, ¿por qué me repite todo? Todo se repite, todo se repite, todo se repite. ¿Por qué se repite todo esto malo y cada vez está peor? Y nos da un tiempo y de aquí a poco vuelve todo de nuevo. Entonces uno se ve que está en un looping, siempre volviendo a todo. Entonces el perdón corta eso. ¿Y cómo tener energía para no procrastinar las cosas que uno tiene que hacer y demás? Bueno, uno tiene que salir del egoísmo, tener un propósito mayor que uno mismo.

Sí, pero mismo así yo todavía exploto. Y bueno, eso porque uno explota porque no perdona. Y uno explota porque no ve lo que le va a pasar de la vida, pero es un patrón, un patrón que está dentro de nuestro cerebro, nuestra mente subconsciente, y uno tiene que romper ese patrón o transformarlo o transmutarlo. Hay varias formas de salir de ese patrón que origina nuestros comportamientos, que origina nuestra realidad, sea física, material, sea relacionamientos y demás. ¿Y en qué se basa la felicidad? Un poco de filosofía de la vida, pero poniendo en práctica, con puntos simples. Entonces yo soy una mezcla de todo eso, de varias religiones, de varias corrientes filosóficas, y ver que eso funciona, funciona.

No precisa uno aprofundizarse tanto, porque hoy no tenemos tiempo, entonces yo se las doy a la gente de una forma más simple. Tengo un curso que se llama Cura Absoluta. Absoluta no porque uno va a curar absolutamente todo. Es que simplemente absoluto es que yo abarco los tres lados principales: mental, emocional, digamos así, la parte espiritual y la parte física.

Y los resultados, como siempre digo, son mucho superiores, la gente se sorprende. Y muchas veces, no decir pocas, yo actúo solamente del lado emocional, solamente del lado emocional, y uno se da cuenta que ya le toca lo emocional y ya la persona se destabiliza toda, ¿no? Vuelve a todos sus problemas como era antes. Entonces me doy cuenta de las historias repetidas cuando yo trabajaba en el hospital, cómo se repetía todo, cómo la gente volvía siempre con lo mismo, en versiones más peoradas, ¿no? Mismo que se trate, en versiones más peoradas. Pasaba un año, dos años, vuelve peor. O por lo menos vuelve con lo mismo. ¿Y qué es lo que cambiaba? Preguntando a la gente: ¿Qué usted cambió? ¿Se infartó? Uno infarta y la persona vuelve a reinfartar en el término de un año, pero aquella que no reinfarta más, ¿qué es lo que había cambiado? Había cambiado su patrón de vida. Él ya había significado la enfermedad, alguna cosa diferente, el significado espiritual, le significó que eso no podría continuar así, le dio más importancia a la vida y no a esta vida material, y él cambió su forma de pensar, su forma de sentir. O sea, tuvo un nuevo propósito.

Entonces, con un nuevo propósito, con un nuevo guía en su vida, él consigue no más infartar. Y le resulta mucho más fácil seguir viviendo y siendo más feliz. Entonces, son esas cosas que nos hacen pensar que si uno trata el lado emocional, espiritual y demás, que hoy es científico, hoy se sabe todo eso a través de la física cuántica, uno realmente cambia todo. Puede cambiar todo.

Como terapeuta, como médico, llegamos hasta un cierto límite, que es lo que impone el libre albedrío de la gente. Entonces, en cuanto a ella, la persona que está en adelante buscando ayuda, yo puedo hacer bastantes cosas, pero una vez que ella quiere o no quiere, bueno, es la persona que decide. Cuando está en una situación muy mala, bueno, ella no quiere nada, yo tengo que hacer todo. Pero después no, después a medida que va conociendo. Por eso yo les paso el conocimiento poco a poco, a medida que lo van sabiendo, a medida que lo van consiguiendo entender, y hasta que se libertan de mí también. Eso es tener conciencia espiritual. Uno no viene para ponerle lazos y prenderlo a todo el mundo. Prefiero que a mí me paguen un porcentaje de un dinerito chiquito en una plataforma para continuar aprendiendo, de lo que me pagan de una forma grande mucho dinero en un consultorio y que yo pierda una hora estando ahí.

Es mucho más conveniente hacer este bien para la gente a través de enseñarle todo y que ellos puedan pasar eso para los otros. El bien que hace uno a los otros, uno se lo hace a uno mismo. Entonces, teniendo esa conciencia, no hay otro camino sino ayudar.

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