


Bienestar Vibracional: sonido que sana y transforma
VanelogaUn camino que se convirtió en respuesta

Conocer la historia de Guillermo Matías von der Becke, es entrar en otro universo de sanación. Un camino recorrido en carne propia que hoy se pone delante de otros como solución concreta y como una nueva calidad de vida. En esta entrevista exclusiva para Mirada Argentina, recorremos esa historia y esa obra: de una crisis personal en Nueva Zelanda a un método que integra sonido, sistema nervioso y trabajo corporal, y que hoy avanza con el WIBindex y el proyecto Guardianes de los Andes.
Guillermo von der Becke : el sonido como camino de sanación
Mi recorrido comenzó mucho antes de que existiera Bienestar Vibracional. La música y el canto forman parte de mi vida desde hace más de 35 años, pero durante mucho tiempo convivieron por separado con mis otros mundos: la tecnología, el análisis de sistemas y el desarrollo humano.
El verdadero punto de inflexión ocurrió a partir de una crisis personal. Mientras vivía en Nueva Zelanda atravesé un ataque de pánico y un período de depresión que modificaron profundamente mi manera de comprender la salud.
Hasta ese momento había intentado resolver muchas cosas exclusivamente desde la mente. Sin embargo, esa experiencia me mostró que no todo puede transformarse pensando, analizando o comprendiendo intelectualmente. El cuerpo también necesita participar del proceso. Es la pieza fundamental de la ecuación de salud. Un encuadre que rescato en el libro que estoy escribiendo, titulado “La memoria vive en el cuerpo (y cómo logré la paz mental)”
Comencé entonces una búsqueda personal y profesional para comprender cómo se relacionan el sistema nervioso, la respiración, las emociones, el sonido, la vibración, el lenguaje y la percepción corporal.
Esa investigación me llevó a formarme como terapeuta de sonido y coach ontológico, integrando también mi experiencia como músico, cantante y analista en Sistemas.
Con el tiempo entendí que esas disciplinas, que inicialmente parecían tan diferentes, podían encontrarse. La música aporta sensibilidad, escucha y resonancia; el coaching permite observar el lenguaje y las interpretaciones; y la mirada sistémica ayuda a reconocer patrones, medir procesos y diseñar metodologías.
Así nació Bienestar Vibracional, una propuesta que integra sonido, frecuencias vibroacústicas, respiración, inteligencia somática, acompañamiento conversacional y tecnologías orientadas a observar procesos de bienestar.
Actualmente diseño y facilito experiencias individuales, grupales y corporativas destinadas a desarrollar regulación del sistema nervioso, percepción corporal, coherencia y bienestar consciente. Trabajo con gong, música en vivo, respiración, frecuencias vibroacústicas aplicadas al cuerpo y prácticas de inteligencia somática.
En algunas experiencias incorporamos tecnologías como Bio-Well GDV y HeartMath emWave Pro, que permiten observar indicadores vinculados con el estrés, la energía, el equilibrio y la coherencia cardíaca.
Su función es educativa y comparativa: ayudan a observar cómo responde una persona antes y después de una práctica y permiten acompañar su evolución con información propia.
Uno de los desarrollos actuales es el WIBindex —Wellness Intelligence Business Index—, una metodología que integra diferentes indicadores para observar el bienestar, la respuesta frente al estrés y la capacidad de autorregulación.
El objetivo es que el bienestar deje de ser solamente una percepción abstracta y pueda convertirse en una experiencia consciente, observable y entrenable.
También desarrollé la mentoría M3M, un proceso de 90 días que trabaja simultáneamente sobre el cuerpo, el sistema nervioso, las emociones, el lenguaje y los hábitos.
La intención no es que la persona dependa permanentemente de una experiencia o de un facilitador externo, sino que aprenda a reconocer sus propios patrones, interpretar las señales de su organismo y recuperar capacidad de acción sobre su vida cotidiana.
Trabajo interdisciplinario y equipo
La dirección general y metodológica de Bienestar Vibracional está a mi cargo. Según las características de cada experiencia, trabajo en colaboración con profesionales vinculados con la salud, la psiquiatría, la psicología, el movimiento corporal, el yoga, el coaching y distintas disciplinas del bienestar.
Uno de los proyectos centrales de esta etapa es el desarrollo interdisciplinario de Guardianes de los Andes, junto al médico psiquiatra Dr. Hernán A. Rosano, quien aporta la mirada médica y psiquiátrica al proyecto.
Desde BienestarVibracional.com creamos el contexto y brindamos investigación y desarrollo de las herramientas vibroacústicas para los diversos abordajes y dispositivos terapéuticos del proyecto así como también el aporte de la comprensión del paradigma del Biocampo Humano (biofield).
Guardianes de los Andes busca convertirse en una propuesta de vanguardia dentro del campo de la salud mental integrativa y preventiva en Argentina, reuniendo conocimientos provenientes de la psiquiatría, la psiconeuroinmunoendocrinología, la nutrición funcional y el acompañamiento de procesos de transformación a través de la las sustancias naturales como los hongos y raíces adaptógenas, el cannabis y otras plantas que siempre estuvieron al servicio de la salud del ser humano.
Esta mirada parte de comprender que el ser humano no es una suma de órganos aislados, sino un sistema integral, dinámico y relacionado con su ambiente.
Somos holobiontes: convivimos en interacción permanente con comunidades de microorganismos que participan en funciones relacionadas con la digestión, el metabolismo, la inmunidad y la comunicación entre el intestino y el cerebro.
Desde esta perspectiva, la salud mental no puede abordarse únicamente desde la mente. También deben considerarse el sistema nervioso, la microbiota, la alimentación, el descanso, las emociones, el entorno, el movimiento y los vínculos.
A lo largo de tu recorrido elegiste trabajar con el sonido, la vibración y la inteligencia somática como herramientas de transformación. Si tuvieras que resumir en una sola idea qué aprendiste acompañando a cientos de personas, ¿cuál sería?
Aprendí que muchas veces el cuerpo no se resiste al cambio: se resiste a sentirse inseguro.
Podemos decirle a una persona que tiene que soltar, descansar, cambiar un hábito, poner un límite o tomar una decisión. Pero si su sistema nervioso continúa interpretando que existe una amenaza, esas palabras difícilmente produzcan una transformación profunda.
Cuando el cuerpo comienza a recuperar una sensación de seguridad, aparecen posibilidades que antes estaban bloqueadas: respirar con mayor libertad, descansar, sentir, decidir, expresarse o animarse a actuar.
Por eso, para mí la transformación no comienza obligando al cuerpo a cambiar, sino creando las condiciones (el contexto epigenético biológico, psíquico y emocional) para que pueda dejar de defenderse.
¿Qué descubrimiento cambió también tu propia manera de entender la salud y el desarrollo humano?
El descubrimiento más importante fue comprender que la salud no es un estado perfecto y permanente, sino la capacidad de regresar al equilibrio. Homeostásis. En inglés “home” es hogar. Para mí es aprender a volver al lugar más seguro sobre la tierra. Tu propio hogar. Tu cuerpo.
No podemos eliminar completamente el estrés, la incertidumbre o las dificultades de la vida. Lo que sí podemos desarrollar es la capacidad de reconocer lo que nos sucede, regularnos y recuperarnos después de una situación exigente. Y también ir más allá: distinguir cuándo mi cuerpo está en calma, reposo, cuando se siente liviano, sin resistencias. Porque es una información que también habita.
Durante mucho tiempo pensamos al cuerpo como un vehículo que debía obedecer las decisiones de la mente. Hoy entiendo que el cuerpo es también una fuente de inteligencia.
Está enviando información permanentemente mediante la respiración, la postura, el ritmo cardíaco, la tensión muscular, el cansancio, el sueño y las sensaciones internas.
Mi pregunta dejó de ser solamente: “¿Qué tengo que corregir?” y comenzó a ser: “¿Qué está intentando comunicar mi organismo y qué condiciones necesita para recuperar su equilibrio?”.
Ese cambio transformó tanto mi vida como mi manera de acompañar a otras personas. El cuerpo siempre es el mensajero a través del lenguaje de los síntomas. Tapar los síntomas equivale a taparle la boca al mensajero porque “no quiero escuchar el mensaje”.
También comprendí que no podemos separar completamente la salud física de la salud mental, la vida emocional, los vínculos, la alimentación, la microbiota, el descanso y el entorno. Somos sistemas vivos y la salud surge de la interacción entre todas esas dimensiones.
Cada vez más personas sienten que viven aceleradas, con ansiedad o desconectadas de su propio cuerpo. ¿Creés que el gran desafío de esta época ya no pasa solo por reducir el estrés, sino por volver a desarrollar la capacidad de escucharnos y percibirnos?
Sí. En conexión con lo anterior, creo que estamos atravesando una gran paradoja: nunca estuvimos tan conectados con lo que sucede afuera y, al mismo tiempo, tan desconectados de lo que sucede dentro de nosotros. De ahí nace lo que les pregunto a mis participantes (palabra que surge del paradigma cuántico que aplico): Cómo puede saber una persona “de afuera” (por más tecnología y análisis que use) lo que le pasa a tu cuerpo por dentro mejor que vos que estás siempre habitandolo?
Recibimos mensajes, estímulos, noticias, imágenes y demandas durante prácticamente todo el día. Sin embargo, muchas personas recién perciben las señales de su cuerpo cuando esas señales se convierten en agotamiento, insomnio, ansiedad, irritabilidad o dolor.
Reducir el estrés crónico o atenderlo, es importante para no darle de comer a lo que llamamos enfermedad, pero es solamente una parte del proceso.
El verdadero desafío consiste en recuperar la capacidad de percibirnos antes de llegar al límite. “El síntoma es toda la historia acumulada en un lugar específico de lo que venimos desoyendo”. Por eso se lo llama síntoma. Porque es SIN-TOMA de consciencia. La consciencia no puede quedar afuera de la ecuación porque es la que define lo que los chamanes llaman “el desde dónde” estás actuando.
Escuchar el cuerpo no significa obedecer automáticamente cada impulso ni abandonar el pensamiento racional. Significa reconocer señales: cuándo estoy respirando superficialmente, cuándo estoy acumulando tensión, cuándo necesito detenerme, cuándo algo me genera seguridad y cuándo mi organismo se prepara para defenderse.
La inteligencia somática puede entrenarse. Cuanto mayor es nuestra capacidad para percibir lo que ocurre internamente, mayores son también nuestras posibilidades de elegir cómo responder, en lugar de reaccionar de manera automática.
¿Qué cambió en las personas que llegan hoy a tus experiencias respecto de quienes lo hacían hace diez años?
Hace diez años muchas personas se acercaban al sonido por curiosidad, por una búsqueda espiritual o simplemente para relajarse.
Hoy llegan con necesidades mucho más concretas. Aparecen el cansancio sostenido, la ansiedad, las dificultades para dormir, la sobrecarga mental, la falta de motivación y la sensación de estar permanentemente disponibles para los demás.
También cambió el tipo de preguntas. Las personas ya no quieren solamente que alguien les diga que una experiencia “les hace bien”. Quieren comprender qué sucede en su cuerpo, experimentar un cambio concreto y, cuando es posible, observar ese cambio mediante información. Existe menos tolerancia hacia las promesas abstractas y una búsqueda creciente de propuestas que integren sensibilidad, conocimiento, práctica y evidencia.
Por eso mi trabajo también fue evolucionando. El Coaching Ontológico que aplicamos también es constructivista y así nos comprendemos. “Estamos siendo”. No es una mirada fija en algo que funciona. Es un río en movimiento.
El gong y el sonido continúan siendo herramientas centrales, pero hoy forman parte de una metodología más amplia que incluye respiración, percepción corporal, regulación del sistema nervioso, lenguaje, hábitos y medición.
Las personas ya no buscan solamente sentirse bien durante una hora. Buscan recuperar recursos que puedan llevarse a su casa, a sus vínculos y a su vida cotidiana.
Creo que esa es una señal positiva: estamos comenzando a pasar de consumir experiencias de bienestar a desarrollar una verdadera inteligencia sobre nuestro propio bienestar.
Próximos proyectos y actividades
Durante los próximos meses voy a continuar desarrollando experiencias de Gong, sonido, inteligencia somática y Wellness Intelligence, tanto para personas como para organizaciones.
También estamos avanzando con experiencias piloto del WIBindex para empresas y equipos de trabajo.
La propuesta consiste en aportar una mirada preventiva y medible sobre el bienestar organizacional, observando indicadores vinculados con la energía disponible, el estrés y la capacidad de regulación antes y después de diferentes intervenciones.
En paralelo, continúa la mentoría M3M, con procesos personalizados de noventa días, y el desarrollo de una metodología de seguimiento que permita observar la evolución individual a través de experiencias corporales, conversaciones, hábitos y datos.
Otro de los proyectos principales será la expansión de Guardianes de los Andes, profundizando el trabajo interdisciplinario, la educación sobre hongos y raíces adaptógenas y la creación de contenidos destinados a profesionales, terapeutas y personas interesadas en una mirada integral y preventiva de la salud.
El desafío común de todos estos proyectos es unir sensibilidad y medición, experiencia y conocimiento, cuerpo y lenguaje.
Web: https://bienestarvibracional.com
Instagram: @bienestar.vibracional
WhatsApp: 541140488837
Correo electrónico: [email protected]
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