El Arca de Noé: científicos turcos y estadounidenses inician la excavación más buscada de la historia

En el este de Turquía, a casi dos mil metros de altura y a treinta kilómetros del monte Ararat, un equipo internacional lleva años escaneando una colina con forma de casco. Si los hallazgos se confirman, estaríamos ante el mayor descubrimiento arqueológico de la historia. 
 
Actualidad21 de abril de 2026VanelogaVaneloga

De la fotografía aérea, a los escaneos con inteligencia artificial: la historia larga de la Formación Durupinar

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Foto: Daily Mail (dailymail.com). En lo alto de las montañas de Turquía, una formación geológica mantiene abierto el debate: algunos investigadores sostienen que podría estar vinculada al Arca de Noé.


Era el 11 de septiembre de 1959. El capitán İlhan Durupınar sobrevolaba las tierras altas del este de Turquía en misión de cartografía para la OTAN, actualizando mapas después de que tres terremotos consecutivos hubieran deformado el terreno. No buscaba nada extraordinario. Pero en las fotos aéreas apareció algo que no encajaba: una silueta perfectamente ovalada, con la forma inconfundible de un casco de barco, posada a casi dos mil metros sobre el nivel del mar, muy tierra adentro, en una región donde ningún barco tiene sentido.

Ese hallazgo fortuito abrió una de las investigaciones más largas, más discutidas y más cargadas de simbolismo de la arqueología contemporánea. Seis décadas después, un equipo interuniversitario formado por turcos, estadounidenses y australianos acaba de iniciar la primera excavación controlada del sitio. Y los resultados preliminares, aunque lejos de ser concluyentes, son lo suficientemente perturbadores como para no ignorarlos.

Quiénes investigan y con qué herramientas
El proyecto actual tiene dos columnas vertebrales. Por un lado, Noah's Ark Scans, una organización con sede en California liderada por el investigador independiente Andrew Jones, que desde 2019 realiza escaneos sistemáticos con radar de penetración terrestre —tecnología GPR— sobre la Formación Durupınar. Por el otro, un consorcio académico formal constituido en 2021 por la Universidad Técnica de Estambul, la Universidad Ağrı İbrahim Çeçen de Turquía y la Universidad Andrews de Michigan, en Estados Unidos.
Los nombres propios que aparecen con mayor frecuencia en los reportes son el doctor Faruk Kaya, entonces vicerrector de la Universidad Ağrı İbrahim Çeçen y uno de los investigadores principales del estudio; el doctor Mustafa Kumral, de la Universidad Técnica de Estambul, quien presentó los primeros resultados en el VII Simposio Internacional sobre el Monte Ararat y el Arca de Noé, celebrado en Turquía a fines de 2023; y el doctor Salih Bayraktutan, que colabora en los estudios geológicos del sitio. A ese núcleo se sumó un edafólogo australiano —cuyo nombre no fue difundido públicamente— que propuso el análisis de suelo al notar algo llamativo: la vegetación que crece dentro de la formación tiene un color diferente al de los alrededores.
El arqueólogo turco Nezih Başgelen, con trayectoria en la región del Ararat, también ha estado vinculado a las investigaciones y fue quien señaló que las dimensiones de la estructura coinciden con las del Arca según la descripción del Génesis.

Lo que dicen los datos

La formación mide entre 157 y 168 metros de longitud —los reportes varían levemente según la fuente— y está compuesta principalmente por limonita, un mineral de hierro. Su forma es notoriamente similar a la de un casco naval. Según el Génesis, el Arca tenía trescientos codos de largo, lo que equivale a entre 135 y 157 metros dependiendo de qué sistema de medida se utilice. La coincidencia es llamativa. No es prueba de nada, pero tampoco es trivial.
En 2024, el equipo recolectó 22 muestras de suelo y roca dentro y fuera de la formación. Los resultados mostraron diferencias significativas: el interior tiene un pH más bajo, mayor concentración de materia orgánica y niveles más altos de potasio. El equipo interpreta esas variaciones como compatibles con madera en proceso de descomposición bajo tierra. También se detectaron depósitos marinos —carbonatos y sales—, materiales arcillosos y restos de vida acuática, incluyendo moluscos.

El radar de penetración subterránea, por su parte, detectó un túnel longitudinal de cuatro metros de ancho en el centro de la estructura, además de formaciones angulares que se extienden unos seis metros hacia abajo, consistentes con lo que podrían ser compartimentos interiores. Jones afirmó haber identificado un pasaje de trece metros de longitud que atraviesa la formación de punta a punta.
El doctor Faruk Kaya fue cauteloso pero preciso al presentar los primeros resultados: declaró que los datos preliminares indican actividad humana en el período Calcolítico, es decir, entre 3.500 y 5.000 años antes de Cristo. Esa franja temporal coincide con las estimaciones que ubican el diluvio universal en las grandes culturas mesopotámicas del bronce temprano.

Una historia que viene de lejos
La Formación Durupınar no empezó a interesar al mundo con Durupınar. Un agricultor kurdo ya la había registrado en 1948, once años antes del vuelo de la OTAN. Pero fue la fotografía aérea la que la catapultó a los mapas internacionales. En las décadas de 1970 y 1990, el investigador autodidacta estadounidense Ron Wyatt y un grupo de científicos turcos realizaron los primeros escaneos con georradar y publicaron sus hallazgos en el libro Descubrimiento del Arca de Noé, en 1989. Wyatt fue una figura controvertida —no tenía credenciales académicas formales— pero su trabajo plantó las coordenadas para todo lo que vino después.
El sitio estuvo décadas en una especie de latencia.
Expediciones esporádicas, debates circulares, ninguna excavación seria. La pandemia frenó los planes del equipo actual, que recién pudo retomar el trabajo de campo en 2021 con una estructura académica más sólida. El VIII Simposio Internacional del Monte Ararat, en 2023, fue el momento en que los resultados empezaron a circular en ámbitos científicos con cierta seriedad.

Qué quieren demostrar

El objetivo declarado del equipo tiene varias capas. La más inmediata es determinar si las estructuras detectadas bajo tierra son de origen natural o artificial. Eso, por sí solo, ya es una pregunta enorme. Si la respuesta es artificial, la siguiente pregunta es cuándo fue construida y por quién. Recién en ese punto, si los datos lo permiten, podría hablarse de una conexión directa con el relato del Génesis.
El plan operativo es escalonado. Primero, más muestras de suelo. Segundo, un escaneo GPR más completo que cubra también el área circundante. Tercero, perforación de núcleos —sondeos que extraen columnas de material del subsuelo— para analizar in situ lo que el radar detectó. Cuarto, si hay cavidades confirmadas, introducir cámaras para explorarlas. La excavación a gran escala es el último paso, y solo se hará si hay suficiente evidencia y un plan de preservación aprobado. La lógica es la de cualquier investigación arqueológica seria: primero no destruir nada.


La tensión que no cierra

La comunidad científica internacional mantiene una posición de escepticismo organizado. La mayoría de los geólogos independientes sostienen que la Formación Durupınar es el resultado de procesos volcánicos y sísmicos propios de una región con actividad geológica intensa, no una estructura artificial. Los sedimentos marinos y los restos de moluscos, argumentan, se explican perfectamente por la historia geológica del terreno, que estuvo bajo el mar en eras anteriores a cualquier civilización humana.
Lo que complica el debate es la mezcla de actores. Noah's Ark Scans tiene un perfil explícitamente orientado a demostrar la historicidad del relato bíblico: organiza tours religiosos al sitio, publica colaboraciones con pastores evangélicos y promueve el lugar como destino de turismo de fe.

Eso no invalida sus datos, pero sí obliga a leerlos con más cuidado que si vinieran de un equipo sin agenda declarada. El componente académico turco-estadounidense es distinto: sus publicaciones pasan por revisión universitaria, sus simposios tienen presentaciones formales y sus declaraciones públicas son más medidas. Faruk Kaya no dijo que encontraron el Arca. Dijo que hay indicios de actividad humana en un período históricamente relevante. Es una diferencia que vale la pena marcar.

Por qué importa más allá de la fe

El relato del diluvio universal no es patrimonio exclusivo del Génesis. Aparece en el Gilgamesh sumerio, en textos hindúes, en tradiciones orales de culturas que nunca tuvieron contacto entre sí. Eso hace mucho tiempo que lleva a los investigadores a preguntarse si no hubo, en algún momento del Holoceno temprano, un evento catastrófico de inundación de escala regional o mayor que quedó grabado en la memoria colectiva de múltiples civilizaciones.
Desde esa perspectiva, lo que se investiga en Durupınar no es si Noé existió o si el relato del Génesis es literalmente verdadero. Lo que se investiga es si hubo una catástrofe hídrica de gran escala en el período Calcolítico mesopotámico, y si alguien construyó algo en ese lugar que sobrevivió como vestigio. Son preguntas arqueológicas legítimas, con independencia de la tradición religiosa que las encuadre.

Para la Argentina, el caso tiene un eco particular:

Somos un país donde conviven profundas tradiciones religiosas —mayoritariamente católicas, con comunidades evangélicas en crecimiento— con una cultura científica universitaria pública que se precia de rigor. La tensión entre ambas, es la misma que atraviesa esta investigación. La pregunta de fondo no es si el Arca existe, sino qué hace la ciencia cuando los datos apuntan hacia donde la fe ya llegó.

La colina de Durupınar lleva más de sesenta años respondiendo preguntas con otras preguntas. El radar detectó túneles. El suelo guarda química de madera podrida. Los moluscos aparecen donde no deberían. Puede ser geología, puede ser azar, puede ser otra cosa. La excavación que acaba de comenzar no va a terminar el debate. Pero es la primera vez, en toda esta historia, que alguien va a meter una pala con método.

Fuentes:
CBN News (Mundo Cristiano) – ¿Es esto el Arca de Noé? La evidencia convincente de un investigador (mayo 2025)
• Noah's Ark Scans (noahsarkscans.com) – Reportes oficiales del equipo de investigación
• Muy Interesante / OKDiario – El Arca de Noé podría haber sido hallada (mayo 2025)
• Explorando Magazine – La montaña turca del Arca de Noé: científicos analizan ruinas (octubre 2024)
National Geographic España – ¿Encontramos el Arca de Noé? (mayo 2025)
• The Jerusalem Post (edición en español) – Escaneos de radar revelan estructuras asociadas con el Arca de Noé (mayo 2025)
• Bite Project – El debate en torno a una formación rocosa en Turquía (junio 2025)

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