BioCarbón: Regenera el suelo, el agua y también al ser humano

El BioCarbón, una herramienta regenerativa capaz de atravesar materia, territorio y consciencia. En esta ENTREVISTA EXCLUSIVA, Bruno Cossentino —viajero, divulgador y referente de esta práctica— comparte su recorrido, su mirada y la urgencia de expandir este conocimiento con responsabilidad, claridad y propósito.
Producto Argentino14 de noviembre de 2025VanelogaVaneloga

El camino de Bruno Cossentino y la fuerza transformadora del biocarbón

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El BioCarbón volvió a escena con una potencia inesperada. Como una tecnología regenerativa capaz de sanar suelos, purificar agua, limpiar aire y, según quienes lo trabajan desde una perspectiva más profunda, acompañar procesos internos de transformación. En ese cruce entre ciencia, territorio y alquimia aparece Bruno Cossentino, actualmente radicado en Misiones,  es uno de los divulgadores más activos del país.

Desde hace años recorre la Argentina y países vecinos difundiendo esta herramienta ancestral. Lo hace desde la práctica, la investigación y también desde un enfoque ceremonial que interpela tanto la técnica como la intención con la que se fabrica. Su mirada invita a pensar el BioCarbón como una solución ambiental, como un puente entre la regeneración del planeta y la del propio ser.

1. Hoy sos una referencia en esta práctica, pero todo tiene un inicio. ¿Cómo empezó tu vínculo con el BioCarbón y qué rol sentís que cumplís hoy dentro de la comunidad que lo está redescubriendo?

Mi vínculo con el BioCarbón comienza a mediados del año 2021, siendo estudiante de Ciencias Ambientales de la Universidad de Buenos Aires. Me ofrecen hacer mi tesis de grado en conjunto con el INTA sobre la determinación de la cantidad óptima de BioCarbón de bambú para la remediación de lagunas de contención de efluentes porcinos. Ahí me llega por primera vez el nombre, el BioCarbón, el tema, el material.

Empiezo a hacer una investigación con el material que me brindan desde el INTA y ahí comienzo a sentir una gran atracción por sus bondades ambientales. La información me vuela la cabeza y empiezo a investigar por mi cuenta, siempre desde un lado académico, leyendo papers, buscando fuentes y pidiendo más información.

Hicimos el ensayo con el INTA y, cuando observo los resultados, dije: “Esto lo tiene que conocer el mundo”. Se sabía muy poco. Para mí fue urgente que más personas accedieran a esta información. Ahí decido dejar la carrera para dedicarme a viajar y difundir.

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Estuve en Uruguay, en distintas provincias argentinas y ahora en Misiones, viviendo en una camioneta que es hogar, taller y vehículo. Donde estoy, comparto la información, doy charlas, talleres teórico–prácticos gratuitos y acompaño con ferias de varillas de BioCarbón de bambú para purificar agua y polvo multiuso.

El rol que siento cumplir tiene que ver con la intención con la que se comparte y se usa este material. El BioCarbón empieza a sonar en muchos ámbitos, pero me interesa que su expansión esté guiada por una intención regenerativa, tanto para el planeta como para las personas. Cuido mucho la manera de transmitirlo, para que no quede atrapado en el mero lucro ni en un uso desvirtuado del material. Mi rol es expandir, cuidar y sostener el aspecto sagrado y bondadoso del BioCarbón.

 
2. Cuando describís el BioCarbón hablás de una tecnología regenerativa con impacto en el suelo y también en la persona. ¿Cómo entendés esa relación entre materia, territorio y transformación interna?

El BioCarbón tiene bondades regenerativas concretas desde la fisicoquímica de los sistemas naturales, tanto en ambientes acuáticos como terrestres y también en el aire. Dada su porosidad —del orden de los nanoporos— posee una superficie específica enorme: un gramo de BioCarbón tiene alrededor de 300 m² de área de captura.

Esa estructura, junto con su atracción gravitatoria y su electromagnetismo, lo vuelve extremadamente eficiente para retener sustancias como metales pesados, cloro, arsénico, sarro, microplásticos e incluso parásitos. También neutraliza olores en el aire. En la tierra retiene humedad, evita lixiviación, hace más disponibles los nutrientes, promueve hongos y microorganismos y limpia contaminantes.

Es una forma de mitigar contaminación de manera orgánica, sustentable y regenerativa. Su producción implica captura de carbono, y ya existe consenso científico sobre su potencial. Esa capacidad de transmutar lo contaminado en algo útil y vital es también un símbolo de procesos internos: regenerar afuera y adentro no son caminos separados.

 
3. En tus talleres combinás la fabricación del BioCarbón con un enfoque ceremonial. ¿Qué diferencia concreta encontrás entre producir BioCarbón de manera técnica y producirlo dentro de un marco ritual y hermético?

La diferencia concreta está en la intención. Toda acción está precedida por una intención, consciente o inconsciente. Cuando entiendo que la transmutación material es un símbolo de la transmutación interna, puedo traer al consciente la intención que guía mis actos.

Por ejemplo, Argentina impulsa un proyecto nacional para producir BioCarbón a gran escala con el fin de vender bonos de carbono. Esto puede derivar en desmontes. Esa intención no es regenerativa, es financiera. La fabricación queda vaciada de propósito profundo.

En cambio, cuando la intención es regenerar el planeta como símbolo de regeneración del ser, el BioCarbón se convierte en una herramienta catalizadora de esa transmutación. El marco ritual permite traer claridad, ampliar conciencia, conectarse con energías más sutiles y comprender el vínculo entre lo material y lo etérico.

 


4. Se conoce bastante su uso para filtrar agua y recuperar suelos, pero mucho menos sus aplicaciones cotidianas. ¿Qué usos simples recomendarías para que cualquier persona pueda integrar el BioCarbón en su día a día?

Hay muchos usos cotidianos. Uno es reemplazar detergentes o limpiadores químicos por polvo de BioCarbón de bambú. Colocándolo en una esponja o un trapo húmedo se puede limpiar muy profundamente cualquier superficie. Cada partícula absorbe suciedad y, al enjuagar, el agua arrastra lo que el polvo capturó. Además, limpia cañerías y no contamina cuando llega al suelo o al agua: sigue purificando.

También puede reemplazar blanqueadores dentales, funciona como exfoliante para la piel y actúa como medicina. No es un alimento, pero sí un desparasitante y limpiador de metales pesados y toxinas. Tomando media cucharadita en un vaso de agua —no más de dos veces por semana, dejando tres días entre tomas— limpia el tracto digestivo. Y algunas piezas de bambú carbonizado sirven para limpieza energética y como analgésico.

 
5. Desde tu mirada, ¿qué lugar podría ocupar el BioCarbón en los próximos años dentro de los procesos de regeneración ambiental en la Argentina?

El BioCarbón puede ocupar lugares clave en la regeneración ambiental en Argentina, como ya ocurre en otros países. La comunidad científica lo estudia cada vez más y en muchos lugares se usa en remediación y en bioinsumos para agroecología.

En Argentina hay investigación creciente, pero poca aplicación. Y también existe interés en su fabricación con fines financieros, lo cual puede distorsionar su verdadero potencial. El material tiene todas las características para ser central en cualquier proyecto de regeneración. Pero es fundamental cuidar la intención: cómo se fabrica, cómo se maneja y desde dónde se aplica.

Estoy convencido de que lo más importante no son sólo sus bondades materiales, sino la claridad de las intenciones que guían su uso.


Cuando un ser humano se dispone al amor por la vida misma, inevitablemente entra en escenarios donde lo entrega todo. En el caso de Bruno, ese canal es el BioCarbón: una herramienta que, cuando se trabaja con intención amorosa, puede restaurar, restablecer, ayudar y sanar. Lo que él hace no es solamente transmitir una técnica; es sostener un conocimiento que pide ser cuidado. En ese gesto, Bruno se vuelve guardián de un tesoro que no le pertenece a uno, sino a todos: la posibilidad real de regenerar la tierra y, al mismo tiempo, regenerarnos a nosotros mismos.

Bruno Cossentino
@biocarbon_por_el_mumdo (Instagram)
+54 9 11 6228 5100
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