


Altos alquimistas en Zona Sur: la escuela que transforma desechos en valor
VanelogaCuando el ingenio convierte los desechos en futuro
Foto: launion.com.ar
En la Escuela Técnica N.º 5 “Dos de Abril” de Temperley, un grupo de jóvenes aprendió a mirar distinto lo que todos desprecian. Donde la mayoría ve desechos, ellos ven materia viva. Con precisión química, ingenio y un enorme respeto por el entorno, lograron extraer oro de los componentes electrónicos que se acumulan en los basurales y, como si fuera poco, transformar los restos en ladrillos de construcción.
Son estudiantes, pero también son alquimistas del siglo XXI: crean, reciclan y devuelven a la vida materiales que parecían condenados al olvido. Su proyecto —“Tu chatarra es oro puro”— demuestra que cuando el conocimiento se pone al servicio de la comunidad, lo imposible se vuelve tangible.
Cómo logran extraer el oro
El proceso combina conocimientos de química aplicada, reciclaje y economía circular. Todo comienza con la recolección y selección de placas electrónicas en desuso: computadoras, celulares, consolas o televisores que ya no funcionan. Los alumnos separan las piezas que contienen metales valiosos, como conectores y chips, y luego inician un tratamiento químico que permite separar los metales comunes del oro.
Para ello utilizan una mezcla de ácido clorhídrico y agua oxigenada. El primero disuelve los metales más reactivos —como el cobre, el níquel o el hierro— mientras que el oro, por su resistencia química, permanece intacto. El agua oxigenada acelera la reacción, ayudando a eliminar las capas de metales base que cubren las pistas doradas de las placas.
Una vez completada la disolución, el equipo procede a la recuperación del oro metálico. En este paso, los iones de oro que quedaron en la solución son transformados nuevamente en partículas sólidas mediante un proceso de reducción química. Así, el metal precioso precipita y puede recolectarse. En uno de sus ensayos iniciales, los estudiantes lograron obtener 1,5 gramos de oro a partir de material reciclado, un resultado notable para un trabajo escolar de laboratorio.
Nada se desperdicia: del oro al ladrillo
El otro eje del proyecto es su enfoque integral. El material que queda luego de la extracción —plásticos, resinas y fragmentos de placas agotadas— no se desecha. Los jóvenes idearon una mezcla con cemento, arena y resina para fabricar ladrillos ecológicos.
En las primeras pruebas, los ladrillos eran frágiles y se rompían con facilidad. Pero lejos de frustrarse, el grupo buscó soluciones y logró mejorar la fórmula al incorporar una resina especial que aporta resistencia y cohesión. El resultado fue un bloque sólido, reutilizable y, sobre todo, sostenible. Con esta combinación de reciclaje electrónico y reutilización constructiva, los alumnos cerraron un ciclo virtuoso donde todo residuo se transforma en recurso.
Ventajas, desafíos y futuro del proyecto
Entre los beneficios más evidentes está la valorización de los residuos electrónicos, un problema creciente en todo el mundo. Cada placa madre, chip o conector contiene pequeñas cantidades de metales nobles que normalmente se pierden o terminan contaminando. Este método artesanal, llevado adelante con recursos mínimos, logra rescatar ese valor oculto y transformarlo en un aprendizaje colectivo.
También se destaca el impacto educativo y comunitario: el proyecto combina ciencia, conciencia ambiental y creatividad técnica. Enseña que la innovación puede surgir desde un aula pública, con estudiantes que no se resignan a que el futuro sea descartable.
Los desafíos son muchos: mejorar la eficiencia del proceso químico, manejar con seguridad los ácidos, tratar correctamente los efluentes, y comprobar la resistencia estructural de los ladrillos bajo condiciones reales. Pero el camino ya está trazado.
Este trabajo no sólo abre una puerta a nuevas tecnologías de reciclaje, sino que pone en valor la capacidad de los jóvenes argentinos para convertir una idea en acción concreta. Tu chatarra es oro puro no es sólo un nombre atractivo: es la síntesis de una generación que entiende que el progreso empieza por no tirar lo que aún puede brillar.
El proyecto “Tu chatarra es oro puro” fue creado por los alumnos Luca Osuna y Luca Riubiera, con la guía de los profesores Sergio Blanquier, Pablo Enjo y Cuesta, verdaderos impulsores de esta experiencia educativa que une ciencia, conciencia y creatividad. Desde Mirada Argentina celebramos su trabajo, su mirada distinta sobre lo que otros descartan y el valor de enseñar con pasión. Gracias por recordarnos que el conocimiento, cuando se comparte, también se transforma en oro.
Fuentes:
AUNO Agencia Universitaria de Noticias y Opinión
Noticias Ambientales
Innovación en Comunidad (Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación) — Senado de la Nación Argentina.



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