


¿Vamos? Paseo de las Esculturas
Un paseo distinto por el Bellas Artes: vení a descubrirlo

Si andás por la ciudad y tenés ganas de un plan distinto, el Museo Nacional de Bellas Artes tiene algo nuevo para vos. No hablamos de una muestra más ni de una sala cerrada con luces tenues. Hablamos de un paseo al aire libre, rodeado de arte, historia y mucha belleza.
El Paseo de las Esculturas es un espacio de 2.000 metros cuadrados, recuperado y parquizado, que conecta el edificio del Museo con la sede de Amigos del Bellas Artes. Un corredor donde las obras salen a respirar y el público puede disfrutar de ellas de una manera diferente.
Imaginate caminar entre esculturas monumentales, tomarte un descanso en un banco mientras el sol cae sobre la ciudad o simplemente perderte entre las formas y texturas que ahora encuentran su lugar en este nuevo espacio. Es arte en su máxima expresión, sin barreras, sin apuros, sin paredes.

El Museo Nacional de Bellas Artes abrió al público a partir del lunes 17 de febrero el Paseo de las Esculturas, un espacio al aire libre de 2000 metros cuadrados, recuperado y parquizado, gracias a un proyecto conjunto realizado por el Museo, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Amigos del Bellas Artes.
Se trata de un corredor ubicado entre el edificio principal del Bellas Artes, sobre la Avenida del Libertador, y el Pabellón de exposiciones temporarias y la sede de Amigos del Bellas Artes, en la Avenida Figueroa Alcorta.
El Paseo de las Esculturas está pensado como una extensión del Museo: una nueva sala de exposiciones al aire libre, donde se emplazaron esculturas de la colección permanente del Bellas Artes y del patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires.
Este lugar se encontraba degradado, se usaba de estacionamiento y tenía construcciones precarias adosadas al magnífico Pabellón ideado en 1960 por los arquitectos César Janello, Rubén Fraile y Jorge Gómez Alais.
https://bellasartes.gob.ar/paginas/paseo-esculturas/
De la colección del Bellas Artes, el Paseo de las Esculturas exhibe las piezas “Marejada” (1970), de Noemí Gerstein; “El deseo” (1955), de Líbero Badii; y “Juegos del viento” (2014), de Vechy Logioio, donada recientemente por la propia artista. Además, del patrimonio municipal pueden verse las esculturas “Heracles” (1909), del francés Antoine Bourdelle, y “El Inmigrante” (1936), del argentino Alberto Lagos.
El Paseo de las Esculturas del Museo Nacional de Bellas Artes está abierto al público de lunes a domingo de 9 a 19.


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