


El Estado va digital. Los que más lo necesitan, no pueden seguirle el paso
VanelogaLa digitalización avanza. La brecha, también

Esta madrugada el Boletín Oficial publicó la Resolución 638/2026, firmada por el ministro de Salud Mario Lugones. El texto es técnico pero la consecuencia es concreta: las farmacias tienen 180 días para adaptar sus sistemas y a partir de entonces el retiro de medicamentos ambulatorios deberá validarse con herramientas digitales. Token, app, plataforma habilitada. El papel queda atrás. La receta electrónica, integrada desde hace semanas a la aplicación Mi Argentina, pasa a ser el eje del sistema. Cada prescripción tiene su Clave Única de Identificación de Receta, vinculada al CUIL del paciente, consultable desde el teléfono.
El sistema funciona. En teoría, para todos.
Pero hay un número que no aparece en la resolución: el 40% de los adultos mayores en Argentina no tiene acceso a internet ni sabe usar un teléfono inteligente. Son, en su gran mayoría, los mismos que más medicamentos necesitan, los que más veces van a la farmacia, los que dependen de PAMI para que esos remedios no les cuesten lo que no tienen. Para ellos, el token digital no es una simplificación. Es un obstáculo nuevo donde antes había uno viejo.
La brecha en números
El problema no es la digitalización en sí. Es la velocidad a la que avanza comparada con la velocidad a la que el Estado resuelve la brecha que la hace viable. Hay diez programas de inclusión digital funcionando en el país: algunos nacionales, algunos provinciales, uno financiado por Google que vence en diciembre. Ninguno mide su impacto real. Ninguno está coordinado con los demás. No existe un organismo que sepa cuántas personas aprendieron a hacer un trámite de forma autónoma después de pasar por esos programas, ni cuántas zonas del territorio siguen sin cobertura efectiva.
La receta electrónica obligatoria llega además sobre un sistema de salud fragmentado. Las obras sociales tienen sus propias plataformas. PAMI tiene la suya. El sector privado, otra. La Resolución 638 establece que los tokens deben ser emitidos por plataformas inscriptas en el Registro Nacional de Plataformas Digitales de Salud, pero no resuelve qué pasa cuando el paciente no tiene teléfono, no recuerda su contraseña de Mi Argentina, o vive en una zona donde la señal de datos móviles no llega.
Tampoco resuelve el caso del analfabeto funcional. No hay ningún programa nacional de inclusión digital diseñado para personas que no leen con fluidez. Todos los programas existentes asumen que el beneficiario sabe leer, escribir y navegar una pantalla de texto. El cruce entre analfabetismo tradicional y exclusión digital es la parte más oscura del mapa, la que nadie está midiendo porque no existe aún un indicador oficial de analfabetismo digital en Argentina.
La ANMAT, por su parte, avanza en paralelo con la Disposición 2891/2026: los envases de medicamentos deberán incorporar códigos bidimensionales para acceder al prospecto digital. Otra medida razonable. Otro paso que supone que la persona que sostiene el blíster sabe escanear un QR y leer la pantalla que aparece después.
La burocracia en papel era lenta, costosa y generaba sus propias exclusiones. Nadie defiende volver a ella. Pero reemplazarla con burocracia digital sin resolver primero quién puede acceder a esa digitalización produce el mismo resultado que antes: los que tienen más recursos navegan el sistema, los que tienen menos se quedan afuera. Cambia el soporte. La desigualdad permanece.
El proyecto de ley de Alfabetización Digital para Adultos Mayores lleva tres presentaciones en el Congreso sin aprobarse: 2018, 2023 y la que está en trámite ahora. No tiene costo adicional para el Estado porque se financia con el Fondo del Servicio Universal, que ya existe. Lo que no tiene es urgencia legislativa. Mientras tanto, el Ejecutivo digitaliza a velocidad de resolución ministerial
La brecha digital en Argentina es un problema de política pública que se agrava cada vez que se implementa una mejora sin preguntarse primero quién queda afuera. La receta electrónica en el celular es una buena idea. Pero para el jubilado de Formosa que cobra la mínima, no tiene smartphone y vive a doce kilómetros de la farmacia más cercana, esa buena idea llega como una puerta que se cierra.
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- Resolución 638/2026 — Ministerio de Salud de la Nación, publicada en el Boletín Oficial el 6 de junio de 2026
- Disposición ANMAT 2891/2026 — Códigos bidimensionales en envases de especialidades medicinales
- Infobae — "Cómo funcionará el sistema digital que deberán implementar las farmacias para el retiro de medicamentos", 6 de junio de 2026
- Perfil — "El Gobierno avanza con la digitalización sanitaria y habilita las recetas en Mi Argentina", 6 de junio de 2026
- Argentina.gob.ar — "La Receta Electrónica se incorpora a la app Mi Argentina"
- INDEC / CORLAB — Estadísticas de acceso a internet por grupo etario, 2024
- ENACOM — Informe trimestral de conectividad por provincia, 2025
- IICA — Brecha rural-urbana de conectividad en el norte argentino, 2024
- CABASE — Internet Index Argentina 2024: hogares que cortaron el servicio
- Ley Nacional 27.573 — Marco regulatorio de receta electrónica
- Proyecto de Ley de Alfabetización Digital para Adultos Mayores — presentaciones 2018, 2023 y 2025


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