


Tres mujeres en una foto, una cuarta en la sombra: la verdad sobre Mistral, Storni, Ibarbourou y Ocampo
VanelogaCuatro voces en la literatura del Sur

Foto: Gabriela Mistral – Alfonsina Storni – Juana de Ibarbourou (Montevideo, 1938).
Las redes, con su velocidad y su falta de contexto, suelen regalar nombres donde no los hay. Un ejemplo reciente es la famosa imagen que afirma mostrar a Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Victoria Ocampo en un mismo retrato.
La verdad histórica es precisa y más interesante:
La fotografía se tomó en Montevideo, en el verano de 1938, durante un curso de verano organizado por el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo, y las escritoras retratadas son Gabriela Mistral, Alfonsina Storni y Juana de Ibarbourou.
La confusión no es casual: Victoria Ocampo no estuvo ahí, pero orbitó alrededor de ellas de tal manera que su nombre se volvió parte esencial del relato. Esta es la historia completa de ese encuentro y de las zonas profundas —visibles y ocultas— que atraviesan sus obras.
Montevideo, 1938: la tarde en que la poesía del Sur posó para la historia
La fotografía fue tomada durante un curso de verano organizado por el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo. Esa única imagen reúne a tres mujeres que ya compartían un tejido intelectual previo: Gabriela Mistral, autora de Desolación, Ternura, Lecturas para mujeres, Tala y Lagar; Alfonsina Storni, autora de La inquietud del rosal, Irremediablemente, Languidez, Ocre, Mundo de siete pozos y Mascarilla y trébol; y Juana de Ibarbourou, autora de Las lenguas de diamante, Raíz salvaje, La rosa de los vientos, Perdida, Azor, Angor Dei y Chico Carlo.
Foto: De izquierda a derecha, Alfonsina Storni – Gabriela Mistral – Juana de Ibarbourou- Victoria Ocampo.
Tres territorios poéticos distintos que aceptaron posar juntas por única vez.
El fotógrafo disparó, casi sin tiempo para acomodarse, y en esa fracción de segundo quedó atrapado el triángulo literario más potente del Cono Sur.
Victoria Ocampo: la gran ausente que sostiene toda la trama
Victoria Ocampo no está en la imagen, pero sin ella este relato sería otro. Desde la revista Sur, desde Testimonios, Autobiografía, Diarios y sus traducciones —como Virginia Woolf en su diario—, Ocampo sostuvo un entramado intelectual que dio lugar, legitimidad y difusión a las voces femeninas de América Latina.
Fue anfitriona, impulsora, editora y puente.
Su amistad con Gabriela Mistral —alimentada por cartas y visitas— se entrelazó con su relación más distante con Alfonsina Storni, y su cordial correspondencia con Juana de Ibarbourou.
No estuvo en la foto, pero está en el subsuelo de la escena: es la cuarta silla, la que sostiene la mesa.
Las argentinas y las extranjeras: vínculos profundos con esta tierra
Gabriela Mistral y su Argentina interiorizada
Aunque nacida en Vicuña, Mistral mantuvo un vínculo íntimo con nuestro país. Parte de Desolación y Ternura se leyó aquí por primera vez. Su libro Lecturas para mujeres circuló ampliamente en escuelas argentinas. Y fue en Buenos Aires donde preparó gran parte del manuscrito de Tala.
Su relación con Ocampo convirtió a Argentina en un segundo hogar literario. Para Mistral, esta tierra fue interlocutora, refugio y escenario creativo.
Juana de Ibarbourou y su diálogo natural con el Río de la Plata
La autora de Las lenguas de diamante, Raíz salvaje y La rosa de los vientos encontró en Argentina un público fervoroso. Buenos Aires fue una de las primeras ciudades en celebrar su luminosidad y su vitalismo.
Sus libros posteriores —Perdida, Azor, Angor Dei— también circularon con fuerza aquí, donde su poesía fue leída como parte del mismo territorio cultural que Storni y Mistral.
Su literatura se sintió en Argentina como voz propia.
Las obras y sus líneas visibles
Gabriela Mistral: la metafísica de lo humano Desde Desolación hasta Lagar, pasando por Tala y Poema de Chile, Mistral construyó una obra marcada por la maternidad simbólica, la dignidad de los vulnerables, la muerte como tránsito y el alma como energía. Su poesía es un ejercicio de profundidad espiritual: una búsqueda del misterio, del origen y del sentido.
Alfonsina Storni: la denuncia disfrazada de melodía
En libros como El dulce daño, Irremediablemente, Ocre y Mundo de siete pozos, Storni revela la doble moral de su época, la desigualdad emocional, el cuerpo femenino bajo presión, la maternidad sola y la ironía como defensa.
Su obra captura la ciudad moderna y la condición femenina desde una lucidez implacable.
Juana de Ibarbourou: la plenitud vital y la sombra subterránea
En Las lenguas de diamante y Raíz salvaje, Juana inaugura un vitalismo sensual y afirmativo.
Luego, en Perdida, Azor y Angor Dei, revela zonas de angustia, enfermedad y espiritualidad pagana.
Su obra oscila entre la luz de la fruta madura y la sombra de la conciencia del fin.
Las líneas ocultas de cada una
La línea oculta de Gabriela Mistral
Bajo la apariencia de poesía pedagógica se esconde una metafísica profunda: en Desolación, Tala y Lagar, la muerte, el alma y el tiempo aparecen como entidades vivas. Su espiritualidad es telúrica, íntima y honda.
La línea oculta de Alfonsina Storni
En Ocre, Mundo de siete pozos y Mascarilla y trébol se revela su verdadero filo: denuncia, ironía, cansancio y un feminismo que se adelantó décadas a su tiempo. Cada poema es una resistencia, un reclamo y una verdad incomodísima para su época.
La línea oculta de Juana de Ibarbourou
Detrás del vitalismo de Las lenguas de diamante se esconde la exploración del deseo femenino, y detrás de la claridad de Perdida o Angor Dei, su diálogo con el dolor, la melancolía y una mística terrenal que bordea lo pagano.
Su obra es un territorio donde la luz convive con la profundidad de la noche.
Victoria Ocampo construyó su figura pública desde la lucidez y la modernidad, pero su obra guarda una línea subterránea que pocas veces se admite: una batalla íntima entre el deber social y su deseo de libertad absoluta. En Testimonios, en sus Diarios y hasta en sus traducciones, aparece una mujer que cuestiona el mandato de clase, la rigidez familiar y el destino impuesto a las mujeres “bien nacidas”; su vínculo con otras escritoras revela esa misma tensión: admiraba a Mistral como interlocutora espiritual, respetaba a Storni desde la distancia y se debatía entre la fascinación y el recelo frente al magnetismo de Ibarbourou. En silencio, Ocampo buscó lo que su tiempo le negaba: un pensamiento propio, una voz propia y relaciones que no estuvieran determinadas por la herencia ni por el apellido, sino por la inteligencia y la pasión de sus pares.
Lista de fuentes
Archivo del Escritor, Biblioteca Nacional de Chile (fotografía de 1938: Mistral–Storni–Ibarbourou).
Biblioteca Nacional Argentina – Fondo Victoria Ocampo.
Fundación Sur – Correspondencia y obras editadas por Victoria Ocampo.
Hemeroteca de Montevideo – Registros del curso de verano del Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (1938).
Obras completas de Gabriela Mistral (Ediciones de Biblioteca Nacional de Chile).
Obras completas de Alfonsina Storni (Gobierno de la Ciudad / Ediciones Biblioteca).
Obras de Juana de Ibarbourou (Ediciones Arca; Ediciones Biblioteca Artigas).
Investigaciones literarias de Sylvia Molloy, Gabriela Borrelli Azara y Raquel Olea.
Comentá la nota en X: https://x.com/mirada_arg
Publicá en Mirada Argentina escribiendo a: [email protected]





Decenas de proyectos en el Congreso esperan convertirse en alivio para 4,8 millones de familias

Recuperaron 42 páginas perdidas del Nuevo Testamento y reabrieron una discusión que atraviesa siglos



Vopolipigopomapa: cuando Argentina inventó el lenguaje encriptado antes que el blockchain







