


Un mundo oculto bajo el hielo: el paisaje que la Antártida guardó durante 34 millones de años
VanelogaEl planeta guarda vida donde el hombre solo ve vacío

Foto: https://www.nasa.gov/image-article/denman-glacier-east-antarctica/
A veces parece que la naturaleza se anticipa al hombre. Como si supiera que, algún día, el ser humano necesitaría volver a mirar lo esencial. En los confines del mundo, donde nada parece moverse, la Tierra escondió un tesoro: un paisaje intacto, perfecto, sellado bajo el hielo antártico desde hace 34 millones de años.
No es casualidad que siga ahí, sin explorar, sin tocar, fuera del alcance de toda ambición. Bajo esa capa helada late la memoria del planeta, un mundo preservado con la precisión de quien protege algo sagrado. Mientras arriba construimos, destruimos y olvidamos, la Antártida cuida en silencio su reserva más pura: la historia viva de la Tierra antes del hombre.
Un vistazo a la inmensidad. Compartimos el video de #ViajoSola by Valeria Schapira para dimensionar lo que significa estar frente a la naturaleza en su estado más puro:
El hallazgo
El descubrimiento fue liderado por el geógrafo británico Stewart S.R. Jamieson, de la Universidad de Durham. Su equipo analizó datos de radar de penetración de hielo provenientes de misiones de la NASA y de agencias europeas. Lo que hallaron sorprendió incluso a los más veteranos:
bajo la superficie del East Antarctic Ice Sheet (EAIS), una vasta extensión de hielo oriental, se oculta un sistema fluvial de unos 32.000 kilómetros cuadrados, moldeado por ríos antes de la formación definitiva de la capa antártica.
Ese relieve —valles, llanuras y crestas— se formó hace entre 14 y 34 millones de años, cuando la Antártida todavía albergaba vegetación, agua líquida y un clima templado. Luego el hielo avanzó y, en vez de erosionar todo a su paso, lo preservó.
Por qué es importante
El hallazgo redefine lo que creíamos saber sobre la historia del hielo antártico. Hasta ahora se suponía que el crecimiento y retroceso de la capa de hielo había destruido todo rastro de los paisajes antiguos. Sin embargo, este terreno intacto demuestra que hubo zonas que permanecieron estables y “congeladas” durante millones de años, sin movimientos erosivos.
Ese dato cambia la manera en que entendemos la dinámica del hielo y su resistencia ante variaciones globales. También da una pista crucial: si sobrevivió tanto tiempo, puede enseñarnos cómo se comportará la Antártida en los próximos siglos.
Por qué se habla de esto recién ahora
Aunque los datos fueron analizados durante 2022 y el estudio se publicó el 24 de octubre de 2023 en la revista Nature Communications, la noticia volvió a tomar relevancia en 2025.
Nuevas imágenes satelitales del proyecto BedMachine Antarctica v3 y modelos tridimensionales más precisos permitieron visualizar el relieve con una claridad inédita. Además, publicaciones de divulgación científica y medios digitales —como CerebroDigital, Earth.com y ABC News— retomaron la historia bajo un título irresistible: “Un río bajo el hielo: el hallazgo que reescribe la historia de la Antártida Oriental”.
En una era en la que todo parece conocido y cartografiado, descubrir un paisaje de 34 millones de años que nunca vio la luz humana resulta, literalmente, un golpe de realidad.
Imágen: https://www.jsg.utexas.edu/news/2023/10/ut-led-aerial-surveys-reveal-ancient-landscape-beneath-east-antarctic-ice-sheet/ El paisaje de la Antártida tal como se vería si se retirara el hielo. «Tierra Alta A» es el vestigio de un antiguo paisaje esculpido por ríos hace mucho tiempo. Crédito: Stewart Jamieson/Universidad de Durham.
Un espejo de lo desconocido
Los científicos aseguran que sabemos más del relieve de Marte que del subsuelo de la Antártida. Y esa frase no es un recurso retórico: es un dato.
La mayor parte del continente blanco sigue sin explorarse. No sabemos qué otros sistemas fluviales, montañas o incluso lagos ocultos se esconden bajo su hielo.
Tampoco se ha excavado físicamente el terreno descubierto; todo se conoce gracias a mediciones por radar.
¿Habrá fósiles atrapados allí? ¿Rastros de vida microscópica? ¿Registros atmosféricos de eras perdidas?
Más que un hallazgo, es un recordatorio: la Antártida no es el fin del mundo, sino su memoria. Lo que yace bajo su hielo no solo pertenece al pasado: podría ser la semilla del mañana.
Fuentes consultadas
Nature Communications (DOI: 10.1038/s41467-023-42152-2)
Universidad de Durham (Reino Unido)
Universidad de Newcastle
ABC News Science (Australia, 25/10/2023)
Live Science (EE.UU., 26/10/2023)
CerebroDigital.net (2024)
Earth.com (2024)
British Antarctic Survey (2025)
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