


Cueva de Cacao en Catamarca : el hallazgo que podría cambiar la historia del poblamiento de América
VanelogaEn el corazón de la puna, un descubrimiento que desafía todo

Foto: https://www.mundoimagenes.es La cueva Cacao y sus pinturas rupestres
Entre salares, piedras volcánicas y un cielo que parece no tener fin, la Cueva de Cacao se alza como una cápsula del tiempo en plena puna catamarqueña. A unos 20 kilómetros del pueblo de Antofagasta de la Sierra, esta cavidad natural guarda lo que podría ser la evidencia más antigua de presencia humana en Sudamérica.
Allí, a más de 3.500 metros de altura, un equipo multidisciplinario del CONICET, la UBA y arqueólogos franceses lleva más de una década desenterrando secretos del pasado. Pero las últimas excavaciones, intensificadas desde 2019, marcaron un antes y un después: los investigadores encontraron artefactos líticos tallados, huesos de animales prehistóricos y restos orgánicos que habrían permanecido intactos durante decenas de milenios.
El sitio que reescribe la historia
Los análisis preliminares indican que algunos de esos materiales podrían tener entre 40.000 y 50.000 años de antigüedad. Si los estudios se confirman, la Cueva de Cacao se convertiría en el registro humano más antiguo del continente, mucho anterior a los 13.000 años que las teorías tradicionales asignan al poblamiento americano.
El arqueólogo francés Éric Boëda, quien participa en el proyecto, fue claro:
“La ciencia no puede decir que algo es imposible. Si encontramos nuevas evidencias, debemos investigar y replantear nuestras teorías”.
Entre los hallazgos se destacan costillas de megafauna asociadas directamente a herramientas talladas, una coincidencia que hasta ahora no había sido documentada en esta parte del mundo. Las piezas muestran una técnica de manufactura avanzada, similar a la empleada por grupos humanos del Pleistoceno en África y Asia.
Foto: https://www.mundoimagenes.es La cueva Cacao y sus pinturas rupestres
Un escenario de altura y supervivencia extrema
El valor del hallazgo va más allá de las fechas. El entorno mismo multiplica las preguntas: ¿cómo sobrevivieron seres humanos en un ambiente tan hostil hace 50.000 años?
La puna de Catamarca, con su aire seco, temperaturas extremas y escasez de recursos, es uno de los territorios más desafiantes del planeta. Cualquier grupo humano que haya habitado allí debió desarrollar adaptaciones fisiológicas y tecnológicas extraordinarias.
Vivir en altura implica dominar el fuego, fabricar herramientas precisas, obtener agua, procesar alimentos y protegerse de la radiación solar y del frío extremo. Todo eso, miles de años antes de lo que se creía posible, obligaría a repensar las capacidades y rutas de los primeros habitantes del continente.
Si se confirma, todo cambiará
De validarse las dataciones, este hallazgo revolucionaría la arqueología mundial. Las implicancias son profundas:
Rutas migratorias: podría haberse producido una llegada al continente mucho antes de la apertura del corredor de Beringia, tal vez por vías costeras u oceánicas hoy desconocidas.
Tecnologías de adaptación: los instrumentos hallados sugieren un dominio de la piedra y un conocimiento del entorno más sofisticado de lo imaginado para esa época.
Adaptación a ambientes extremos: el hallazgo demuestra que los humanos pudieron habitar zonas de gran altitud miles de años antes de los registros conocidos.
Convivencia con megafauna: las pruebas de interacción directa con animales extintos reabrirían el debate sobre el rol humano en las grandes extinciones del Pleistoceno.
En palabras del director provincial de Antropología, Cristian Melián, los resultados “podrían poner patas para arriba el mapa arqueológico de América”.
Ciencia, cautela y futuro
Por ahora, los estudios están en fase de verificación. Los fechados radiocarbónicos y ópticos deben ser publicados y revisados por pares antes de considerarse concluyentes. Aun así, el hallazgo ya despertó el interés del mundo académico y del gobierno de Catamarca, que anunció su intención de preservar el sitio y convertirlo en un espacio de investigación y turismo científico.
El gobernador Raúl Jalil señaló que se está evaluando la mejor forma de proteger la zona sin afectar su valor patrimonial: “Estamos ante un descubrimiento de alcance mundial, y nuestra prioridad es cuidar este legado para las futuras generaciones”.
Una puerta abierta al pasado
La Cueva de Cacao podría ser la evidencia de que la historia de la humanidad en América comenzó mucho antes, en lugares donde nadie lo imaginaba.
Entre rocas volcánicas, huesos antiguos y herramientas talladas, el silencio de la puna guarda todavía su mayor secreto. Y quizá, cuando las pruebas se confirmen, la ciencia tenga que volver a escribir su primer capítulo.
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