


Dos ingredientes, un paso: mousse de dulce de leche
VanelogaMousse de dulce de leche: cuando lo simple alcanza

Hay días en los que queremos preparar algo rico, pero sin pasar horas en la cocina, encender el horno ni buscar ingredientes difíciles de conseguir.
Esta mousse de dulce de leche tiene todo para convertirse en una de esas recetas que repetimos: lleva apenas dos ingredientes, se prepara en pocos minutos y admite diferentes versiones.
El secreto está en combinar dulce de leche con crema batida. La crema incorpora aire y le da al postre una textura suave y liviana, mientras que el dulce de leche aporta su sabor característico.
Además, como la receta no necesita azúcar adicional, podés elegir el dulce de leche que prefieras, incluso una variedad sin azúcar agregada de las que se consiguen en dietéticas.
Ingredientes
4 porciones
10 minutos de preparación
2 horas de heladera
400 g de dulce de leche tradicional, repostero o sin azúcar agregada.
400 ml de crema de leche bien fría, apta para batir.
Preparación: un solo paso para combinar
Batí la crema de leche fría hasta que forme picos suaves. En otro recipiente, mezclá brevemente el dulce de leche para ablandarlo. Incorporá primero una pequeña cantidad de crema y después el resto, con movimientos envolventes, hasta conseguir una mezcla homogénea y aireada.
Distribuí en copas o vasitos individuales y llevá a la heladera durante al menos dos horas.
¡Listo! El postre ya está preparado.
Con chocolate amargo: Rallá chocolate con 70 % de cacao sobre la mousse antes de servir. Su sabor intenso contrasta muy bien con la dulzura del postre.
Con nueces o almendras: Agregá frutos secos tostados y picados para incorporar una textura crocante.
Con frutos rojos: Unas frutillas o frambuesas frescas aportan acidez y equilibran el sabor dulce.
Un pequeño secreto para que salga bien
La temperatura de la crema es fundamental: cuanto más fría esté, más fácilmente incorporará aire durante el batido. Conviene detenerse cuando forme picos suaves, antes de que quede demasiado firme.
Una vez que incorporaste el dulce de leche, mezclá con suavidad para conservar esa textura aireada.
Podés preparar la mousse por la mañana y dejarla refrigerada hasta la cena. También resulta práctica para servir en vasitos individuales cuando recibís invitados.
Dos ingredientes, unos minutos de preparación y la posibilidad de darle un toque personal cada vez. A veces, un buen postre empieza justamente con lo que ya tenemos en la heladera.
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