


Los sabores sirio-libaneses que se volvieron argentinos
VanelogaLa basbousa es una torta de sémola bien húmeda que se hornea hasta dorarse y se baña con almíbar apenas sale del horno.

Si en tu casa alguna vez se armó una bandeja de empanadas árabes, se compró pan árabe para un picnic o se pidió una picada con hummus, ya probaste la herencia de una de las colectividades más queridas de la Argentina.
Los primeros inmigrantes árabes llegaron al país entre mediados y fines del siglo XIX, y su arribo se aceleró a partir de 1895. Venían sobre todo del Líbano y, en menor medida, de Siria, territorios que por entonces pertenecían al Imperio Otomano. Por eso viajaban con documentos turcos y durante décadas fueron llamados, de manera equivocada, “los turcos”.
La mayoría llegó con muy poco y empezó trabajando en el comercio ambulante: cargaban mercadería y recorrían barrios, pueblos y parajes. Con el tiempo abrieron negocios, talleres textiles, panaderías y restaurantes, y fundaron instituciones que siguen en pie, como el Club Libanés de Buenos Aires y el Hospital Sirio Libanés.
Donde más se nota su huella es en la cocina. El kebbe (o keppe), esa masa de trigo burgol rellena de carne, es hoy un clásico de las reuniones familiares. El hummus, el falafel y el tabulé pasaron de las casas de la colectividad a los menús de bares y rotiserías. Las hojas de parra rellenas, las esfihas (empanadas abiertas de carne o verdura) y el pan árabe se volvieron parte de lo cotidiano. Y en el capítulo dulce, el baklava y los postres de sémola con almíbar o miel, como la basbousa, siguen siendo el cierre esperado de cualquier fiesta.
Esa cocina se adaptó sin perder su identidad. En la Argentina aparecieron versiones propias, con ingredientes locales y a la medida del paladar de cada región. Lo que empezó como comida para extrañar el hogar terminó convirtiéndose en patrimonio compartido.
Hoy, restaurantes tradicionales de Buenos Aires y del interior mantienen viva esa herencia, y muchas familias descendientes conservan recetas que pasaron de abuelas a nietas. Cada vez que se arma una mesa con kebbe, pan árabe y algo dulce para el final, se recuerda la historia de miles de personas que cruzaron el océano en busca de un futuro y dejaron su sabor entre nosotros.
Receta: basbousa, el postre de sémola que se baña en almíbar
Lleva pocos ingredientes, rinde para muchos y se conserva varios días. Es ideal para acompañar un té o un café.
De dónde viene
La basbousa (o basbusa) es un clásico de la pastelería árabe y su origen exacto está en discusión. Muchas fuentes la consideran egipcia, y es muy popular en todo Medio Oriente, el norte de África y los Balcanes con distintos nombres: namoura en el Líbano, harisa o hareesa en otras regiones y revani en Turquía y Grecia. Hay quienes ubican el origen de su versión turca, el revani, en el Imperio Otomano. El nombre vendría del verbo árabe “bas”, que alude a mezclar la sémola con aceite o manteca con las manos. Se sirve en bodas, fiestas y celebraciones, y también para cortar el ayuno en Ramadán.
Ingredientes para la masa
- 2 tazas de sémola fina (unos 300 g)
- 1 taza de azúcar
- 1/2 taza de coco rallado (opcional)
- 1 taza de yogur natural
- 1/2 taza de manteca derretida (100 g)
- 1 cucharadita de polvo de hornear
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Almendras peladas o nueces para decorar
Ingredientes para el almíbar
- 1 1/2 tazas de azúcar
- 1 taza de agua
- 1 cucharada de jugo de limón
- 1 cucharadita de agua de azahar o de rosas (opcional)
- 2 cucharadas de miel (opcional, para una versión con miel)
Preparación
- Precalentá el horno a 180 °C y enmantecá una fuente rectangular de unos 20 x 30 cm.
- Mezclá en un bol la sémola, el azúcar, el coco y el polvo de hornear.
- Agregá el yogur, la manteca derretida y la vainilla. Integrá hasta lograr una masa espesa y homogénea.
- Dejá reposar 15 minutos para que la sémola se hidrate.
- Volcá la masa en la fuente y alisá la superficie con una espátula mojada. Cortá rombos o cuadrados antes de hornear y poné una almendra en el centro de cada porción.
- Horneá entre 30 y 35 minutos, hasta que esté bien dorada.
- Mientras tanto, hervé el azúcar con el agua durante 8 a 10 minutos, sin revolver, hasta que espese levemente. Sumá el limón, el agua de azahar y la miel. Dejalo enfriar.
- Apenas salga la basbousa del horno, bañala con el almíbar frío. Con la torta caliente y el almíbar frío, se empapa bien sin deshacerse.
- Dejala reposar al menos 1 hora antes de servir.
Datos útiles
Porciones: 12. Preparación: 20 minutos. Horno: 35 minutos. Reposo: 1 hora.
Tip final: para más color, gratinala 2 minutos al final. Se conserva entre 4 y 5 días, tapada y a temperatura ambiente.
Fuentes consultadas: estudios académicos sobre la inmigración árabe en Argentina (Liberali, Dialnet, aacademica.org), proyecto de declaración de la Cámara de Diputados (expediente 0199-D-2024), nota de Canal 26 sobre gastronomía libanesa en Buenos Aires (julio de 2026), y Wikipedia, Asif.org y The Mediterranean Dish para la historia de la basbousa.
Comentá la nota en X: https://x.com/mirada_arg
Publicá en Mirada Argentina escribiendo a: [email protected]
https://www.instagram.com/mirada.argentina


La chocotorta : quedó segunda entre las mejores tortas de chocolate del mundo

Galletitas sin harina: la merienda que cambió de bando en las cocinas argentinas

Brownie de banana y cacao: la receta de tres ingredientes que conquistó las redes

Navidad y Año Nuevo fuera de casa: los destinos argentinos que invitan a celebrar y descansar

¿De qué está hecho tu mate? Calabaza, madera, vidrio, metal y otros secretos que pueden cambiar su sabor

La Noche de los Alfajores 2026: dos días de descuentos, degustaciones y una celebración que cruza fronteras


Arquitectura y paisaje: cómo hoteles y bodegas construyen su relación con el entorno







