


Jirafas en la calle: una Buenos Aires ferozmente humana convertida en literatura
VanelogaLas jirafas que nadie ve

Hay títulos que funcionan como una puerta. Otros directamente te dejan desorientado. Jirafas en la calle pertenece a ese segundo grupo. La imagen queda dando vueltas incluso antes de abrir el libro. Algo extraño aparece en medio de una ciudad reconocible. Algo fuera de lugar. Algo que debería llamar la atención de cualquiera y, sin embargo, pasa de largo.
La nueva novela de Daniel Lerner se mueve justamente en esa tensión: personajes rodeados de señales, afectos y advertencias que ya no logran registrar mientras intentan sostener una vida armada alrededor del éxito, la velocidad, las adicciones y el desgaste emocional. Buenos Aires aparece como escenario central de esa maquinaria. Una ciudad que empuja, exige y a veces termina triturando.
En diálogo exclusivo con Mirada Argentina, el autor habló sobre el origen del título, la construcción psicológica de los personajes y el peso que tienen ciertos espacios urbanos dentro de la novela.
Foto: Daniel Lerner, autor, Jirafas en la calle. Editorial Caburé
“La jirafa es una alegoría”
Jirafas en la calle” tiene un título muy potente y desconcertante. ¿En qué momento apareció esa imagen y qué sentís que condensa de la novela?
" Voy a responder esto por primera vez porque ya me lo preguntaron varias veces. Hace muchos años vi una película que se llamaba Un refugio inesperado, ambientada en la Segunda Guerra Mundial, en Varsovia. La historia mostraba cómo los empleados del zoológico ayudaban a salvar judíos, ( una historia real ). En un momento los nazis bombardean el zoológico y los animales empiezan a escaparse por las calles buscando refugio.
Hay una escena muy potente de unas jirafas huyendo por Varsovia. Esa imagen quedó grabada en mi memoria durante años. Y aunque esta novela no tiene nada que ver ni con la guerra, ni con los nazis, ni literalmente con jirafas, esa imagen terminó funcionando como una alegoría.
Porque no hay nada más extraño que cruzarse una jirafa en medio de las calles de Buenos Aires. El problema aparece cuando dejamos de verlas. Y eso es un poco lo que le pasa a Leandro, el personaje principal. Él se cruza con muchas personas que intentan ayudarlo, orientarlo o acompañarlo, pero está tan tomado por sus propios conflictos, por el pasado y por su problemática de consumo, que no alcanza a ver esas ayudas. Las jirafas son esas personas que intentan tenderle una mano.Hasta el final de la novela, claro, no lo voy a contar. Pero un poco ese es el tema de las jirafas.
Y sí, Buenos Aires atraviesa toda la novela de una manera muy marcada. Jirafas en la calle es una novela muy urbana, que se desarrolla en distintos puntos de la ciudad, fundamentalmente en Puerto Madero, que es un barrio poco trabajado por la literatura porque quizá tiene poca historia, y sin embargo me parece un lugar muy potente para construir una narrativa particular.
Después aparece el barrio de Almagro, donde vive el personaje principal, y también muchas escenas que transcurren en Belén de Escobar, dentro del ambiente hospitalario de una clínica.”
Buenos Aires atraviesa toda la historia con una presencia muy marcada. ¿Qué te interesaba capturar de la ciudad contemporánea y de ciertos mundos urbanos ligados al trabajo, la presión y la desconexión emocional?
“Los personajes son porteños, salvo algunos que vienen del interior, pero fundamentalmente viven y trabajan en la ciudad. De alguna manera, la novela trata de reflejar cómo ciertas dinámicas terminan determinando la vida de las personas. Leandro, por ejemplo, es porteño, trabaja en un prestigioso banco con sede en Puerto Madero y lleva una vida supuestamente exitosa dentro de la ciudad de Buenos Aires.”
Los personajes viven completamente atravesados por la ciudad. Son porteños, trabajan en Buenos Aires, sostienen su vida en ese ritmo. Erika es médica, mendocina, vive frente a la Facultad de Medicina y trabaja en un hospital de niños. Matías tiene su propia historia conflictiva.
La ciudad va acompañando los contrapuntos emocionales de todos ellos. Porque la vida urbana muchas veces es hostil. No contiene demasiado. Los personajes solamente saben vivir de esa forma y lo único que hacen es tratar de adaptarse o sobreadaptarse cada vez más. Y eso termina generando desconexión emocional.
La presión laboral, la obsesión por ascender, la exigencia constante, la soledad de ciertos personajes… todo eso atraviesa la novela. Son personajes muy urbanos, personajes 100% citadinos, son 100% nuestros, muy reconocibles para cualquiera que viva Buenos Aires."
Los personajes parecen moverse constantemente entre el deseo, el vacío, la culpa y la necesidad de sostener una imagen. ¿Cómo trabajaste la construcción psicológica de esos vínculos y cuánto hubo de observación de la realidad cotidiana en ese proceso?
"Los personajes, se mueven entre el deseo, la culpa, el vacío, la contradicción, la necesidad de desear algo y hacer otra cosa. ¿Cómo trabajé en la construcción psicológica de estos personajes? La verdad que fue un proceso lento. Primero tuve que encontrar la voz de cada personaje, entender cómo pensaba cada uno y qué cosas podía hacer o no podía hacer.
Hay decisiones que Leandro jamás tomaría porque irían contra su propia esencia. Lo mismo pasa con Erika o con Bethany. Una vez que eso apareció, los personajes empezaron a moverse solos dentro de un ecosistema propio de relaciones, valores y tensiones.
En la novela aparecen traiciones, competencias, desarraigo, miedo, contradicciones, pero también lealtades y momentos de solidaridad. Porque incluso en los vínculos más quebrados sigue existiendo cierta necesidad de acompañarse.
Se terminó armando un mundo propio de relaciones y valores, donde aparecen traiciones, pero también lealtades. Entran en juego las competencias, el desarraigo y el miedo. Pero finalmente creo que hay algo que termina prevaleciendo en los vínculos: la solidaridad, el estar juntos, el acompañarse en los momentos dolorosos. Por eso digo que los personajes dan hasta donde pueden dar, porque funcionan como personas de carne y hueso que muchas veces no pueden ir contra sus propios instintos.
En cuanto a la observación de la realidad cotidiana, los personajes se parecen un poco a algunas personas, pero no se parecen a nadie en particular. Porque en definitiva tienen algo único, algo singular, que aparece cuando un personaje de ficción está bien construido, bien plantado y tiene solidez propia. "
En varios pasajes de la novela, Buenos Aires aparece casi como una maquinaria indiferente. Hay accidentes, consumos problemáticos, relaciones quebradas y personas completamente desbordadas mientras alrededor todo continúa funcionando con normalidad.Ese contraste atraviesa buena parte del libro. Oficinas de vidrio. Clínicas. Hoteles de lujo. Taxis. Lluvia sobre avenidas vacías. La sensación permanente de que nadie puede detenerse demasiado tiempo porque el sistema sigue avanzando igual.
Y quizá ahí aparece una de las capas más fuertes de Jirafas en la calle: la pregunta sobre cuántas personas viven hoy completamente agotadas tratando de sostener una versión de sí mismas que ya no pueden habitar.
Las jirafas siguen pasando. El problema es quién todavía logra verlas.
Desde Mirada Argentina agradecemos la enorme predisposición del autor para esta nota y celebramos la aparición de libros que vuelven a poner a la literatura argentina frente a sus propias heridas, contradicciones y paisajes humanos. Que sea el primero de muchos más. Nuestra Nación necesita más historias, más escritores y más arte que se anime a mirar de frente lo que nos pasa.
Como siempre: más arte, por favor.
Para conectar con el autor
Comentá la nota en X: https://x.com/mirada_arg
Publicá en Mirada Argentina escribiendo a: [email protected]
https://www.instagram.com/mirada.argentina/


El video vertical ya tiene premio: Premios PRODU 2026 suma una categoría que muchos esperaban

Gravedad, cuerpo y percepción en una experiencia inmersiva.

Agenda cultural abril 2026: empezá a organizarte, hay una agenda intensa entre propuestas gratuitas y espectáculos con entrada paga


El norte argentino apuesta a un cactus que produce oro rojo

Fiesta Nacional del Invierno: Tierra del Fuego prende sus antorchas en Cerro Castor










