


Los libros de la buena memoria: pintar para que el tiempo no borre lo que fuimos
Vaneloga
Muestra "Los libros de la buena memoria". 6/3/26, 19.30 hs. Centro Colegiales

La nueva serie de Esteban Pablo Videla abre sus puertas en el Centro Colegiales y propone un viaje íntimo hacia ese territorio donde la infancia, la literatura y la vida cotidiana se entrelazan hasta volverse inseparables.
La muestra parte de una convicción profunda: somos lo que recordamos. Borges lo escribió en Cambridge: “Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”. Desde allí, Videla construye un universo pictórico donde cada escena parece sostener el delicado equilibrio entre lo vivido y lo soñado.
Una ciudad de libros, una memoria compartida
La serie, iniciada en 2020 y continuada hasta la actualidad, reúne obras de mediano formato realizadas en óleo sobre tela. El corazón conceptual es claro: rescatar momentos significativos de la vida cotidiana y enlazarlos con títulos de la literatura infantil.
Escenas que podrían pertenecer a cualquier hogar —la lectura antes de dormir, el cuento repetido hasta aprenderlo de memoria, la complicidad entre padres e hijos— se convierten en escenas pictóricas donde el tiempo parece suspendido.
Liliana Bodoc sostenía que amasar un pan y escribir un cuento pertenecen a la misma tradición del amor. Videla traslada esa idea al plano visual: pintar es una forma de amasar memoria. Cada cuadro funciona como un registro afectivo que busca evitar que esos instantes se disuelvan en la velocidad digital.
En varias obras aparecen referencias directas a maestros de la historia del arte y guiños musicales. La pintura dialoga con la literatura, con la música y con la propia biografía del artista. La memoria personal se transforma en una memoria cultural compartida.
Pintar contra el olvido
El poeta chileno Alejandro Zambra afirma que toda literatura guarda una raíz infantil. En esa misma línea, esta muestra propone recuperar percepciones que el paso del tiempo intenta diluir. No se trata de nostalgia vacía, sino de una decisión consciente: fijar en imágenes aquello que alguna vez nos dio felicidad.
Pintar, en este caso, se vuelve una forma de resistencia. Una manera de sostener lo cotidiano frente a la virtualidad vertiginosa que todo lo vuelve efímero. Las escenas no buscan espectacularidad. Buscan verdad. Buscan ese instante previo al sueño, cuando la voz que lee en voz alta construye mundos invisibles y, al mismo tiempo, profundamente reales.
“Los libros de la buena memoria” también aborda el desafío de la crianza y la inevitable conciencia del paso del tiempo. Registrar lo que se va. Preservar lo que ya no vuelve. Convertir la experiencia familiar en obra artística.
Palabras que se vuelven imagen
La propuesta de Videla invierte el recorrido habitual: aquí las palabras se transforman en imágenes y luego regresan convertidas en relato. Cada pintura narra. Cada escena evoca una historia. Y cada visitante completa el sentido desde su propia memoria.
La muestra rinde homenaje a escritores, ilustradores y músicos que forman parte del universo doméstico del artista. Hay un gesto de gratitud en cada trazo. Un reconocimiento a esas voces que acompañaron la construcción de una ciudad íntima hecha de libros.
En tiempos donde todo parece transitorio, la pintura aparece como ancla. Como acto deliberado de permanencia.
Datos para visitar la muestra
Título: “Los libros de la buena memoria”
Artista: Esteban Pablo Videla
Lugar: Centro Colegiales – Federico Lacroze 2273, Ciudad de Buenos Aires
Inauguración: Viernes 6 de marzo, 19.30 hs
Hasta: 30 de marzo de 2026
Días y horarios: Lunes a viernes de 9 a 21 hs / Sábados de 9 a 13 hs
Entrada: Libre y gratuita
Conviene acercarse a esta muestra con tiempo. Recorrerla completa, detenerse frente a cada tela y permitir que la escena respire. Hay algo en esas imágenes —un libro abierto, la penumbra de una habitación, la complicidad entre quien lee y quien escucha— que despierta recuerdos propios, incluso aquellos que creías archivados.
Para quienes valoran el cruce entre literatura y artes visuales, y para quienes buscan una propuesta con profundidad conceptual y coherencia estética, “Los libros de la buena memoria” es una cita obligada en la agenda cultural de marzo. Una oportunidad concreta de reencontrarse con esa memoria que todavía late detrás de cada historia leída en voz alta.
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