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Un visitante del espacio profundo está cruzando nuestro sistema solar. Se llama 3I/ATLAS y no pertenece a este rincón del universo. Fue descubierto desde Chile y su paso ofrece una oportunidad única para mirar más allá de nuestro cielo y entender cómo viaja la materia entre las estrellas.
Actualidad22 de octubre de 2025
Vaneloga
Foto: El cometa 3I/ATLAS atraviesa un denso campo estelar en esta imagen captada por el Espectrógrafo Multiobjeto Gemini ( GMOS-N ) del telescopio Gemini Norte. El panel izquierdo captura la colorida estela del cometa a medida que recorre el Sistema Solar. La imagen se compuso de exposiciones tomadas con tres filtros, que se muestran aquí como rojo, verde y azul . Crédito: https://noirlab.edu/
Cada tanto, el universo nos recuerda que sabemos tan poco de nosotros mismos… y mucho menos de todo lo que nos rodea. El 3I/ATLAS llega para sacudir esa certeza frágil que creemos tener sobre el cosmos. Aparece, silencioso, atravesando el espacio como un espejo que nos devuelve preguntas: ¿qué hacemos acá?, ¿qué tanto comprendemos de lo que miramos? Su paso no sólo desafía la ciencia, también despierta algo más profundo: la sensación de que la verdadera incógnita no está allá afuera, sino dentro de nosotros.

Foto: El cometa 3I/ATLAS es captado en esta imagen por el telescopio Gemini Norte. La increíble sensibilidad del Espectrógrafo Multiobjeto de Gemini Norte ( GMOS-N ) revela la coma compacta del cometa: una nube de gas y polvo que rodea su núcleo helado. Crédito:Observatorio Internacional Gemini/NOIRLab/NSF/AURA/K. Meech (IfA/U. Hawaii) Procesamiento de imágenes: Jen Miller y Mahdi Zamani (NSF NOIRLab)
Su hallazgo en Chile
El 1 de julio de 2025, el sistema ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System), con base en el observatorio de Cerro Pachón, en Chile, detectó un pequeño punto de luz desplazándose con una velocidad inusual. Ese destello, que en un principio se creyó que era un cometa ordinario, terminó siendo algo mucho más singular: un objeto que no seguía las reglas del sistema solar.
Los astrónomos confirmaron rápidamente que su órbita era hiperbólica, lo que significa que no gira en torno al Sol, sino que simplemente pasa, como una piedra lanzada desde otro lugar del cosmos. Por eso, el descubrimiento chileno marcó el inicio de una nueva historia científica.
¿Por qué se llama “3I/ATLAS”?
El nombre tiene dos partes.
“3I” indica que es el tercer objeto interestelar registrado en la historia de la astronomía, después de 1I/ʻOumuamua (2017) y 2I/Borisov (2019).
“ATLAS” hace referencia al sistema de telescopios que lo descubrió en Chile.
Así, su denominación completa —C/2025 N1 (ATLAS)— combina su condición de cometa con su origen interestelar y su descubridor.
Ubicación y comportamiento actual
El 3I/ATLAS está actualmente en la constelación de Virgo, a unos 355 millones de kilómetros de la Tierra. Su velocidad ronda los 200 000 km/h, y se dirige hacia su punto más cercano al Sol, que alcanzará a fines de octubre de 2025.
No sabemos si fuera un cometa convencional podríamos afirmar con tranquilidad que no se acercará a nuestro planeta, pero su trayectoria inesperada no permite descartar absolutamente nada. Es un viajero que sigue reglas que no conocemos del todo. Por ahora, los grandes telescopios del mundo lo observan con atención mientras atraviesa la zona del sistema solar donde orbitan Marte y Júpiter, intentando descifrar si este visitante se comporta como un cometa… o como algo distinto.
Forma, color y estructura
Las imágenes del telescopio Hubble muestran un núcleo envuelto en una coma brillante de gas y polvo, típica de los cometas. Se estima que su núcleo mide menos de un kilómetro y que la cola de polvo puede extenderse por decenas de miles de kilómetros.
Su color es un tenue verde con reflejos amarillentos, producto de las emisiones de carbono diatómico y moléculas orgánicas que se activan con la radiación solar.
La composición química reveló algo interesante: tiene más dióxido de carbono (CO₂) que agua, lo cual lo distingue de la mayoría de los cometas del sistema solar. Esto sugiere que se formó en una región extremadamente fría, probablemente en los bordes helados de otro sistema planetario.
¿Cuándo podremos verlo desde Argentina?
Por ahora, el 3I/ATLAS no es visible a simple vista. Su brillo es débil y su trayectoria lo mantiene muy bajo en el horizonte, casi oculto entre el resplandor solar. Pero los astrónomos calculan que, si las condiciones acompañan, a comienzos de diciembre podría observarse brevemente desde el hemisferio sur, justo antes del amanecer, cuando empiece a alejarse del Sol. Los mejores puntos de observación estarán en zonas con cielos oscuros y horizonte despejado, como partes de la Patagonia, San Luis o el norte de Córdoba, donde la contaminación lumínica es mínima. Con un telescopio pequeño o binoculares potentes, los observadores podrían distinguirlo como un punto verdoso con una débil cola. No será un espectáculo masivo, pero sí un momento histórico: la posibilidad de contemplar, aunque sea por segundos, un visitante que vino de otra estrella.
Diagrama que muestra la trayectoria del cometa 3I/ATLAS a través de nuestro Sistema Solar. Crédito: NASA/JPL-Caltech
Un mensaje desde otro sistema estelar
Algunos investigadores han señalado que 3I/ATLAS presenta rasgos tan poco comunes que se ha planteado la posibilidad de que no sea un cometa convencional: por ejemplo, la hipótesis de que podría tener una estructura hueca o estar compuesto de un material extremadamente liviano, como resultado de que sus propiedades de masa, velocidad y comportamiento no encajan del todo con cometas tradicionales.
Por otro lado, observaciones recientes indican que su color ha variado: pasó de un tono rojizo a un verde-azulado a medida que se acercaba al Sol, lo cual podría deberse a la liberación de gases como cianuro (CN) o compuestos de níquel, o bien a un cambio en el tipo de partículas que emite la coma. También se ha sugerido que, al aproximarse al Sol, la energía solar actúa como disparador de procesos de liberación de gas y polvo —lo que algunos interpretan como “alimentación” por radiación solar—, aunque esta última afirmación se encuentra aún en el terreno de lo especulativo.
Sí, hay anomalías que invitan a preguntarse “¿es algo distinto?”, pero hasta el momento no hay pruebas concluyentes de que 3I/ATLAS sea una nave o un artefacto artificial, sólo un visitante interestelar sorprendente que desafía expectativas.
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