
La historia se repite, pero ahora la miramos desde la comodidad de nuestros hogares, con la guerra convertida en un espectáculo mediático. La humanidad parece no poder escapar de su ciclo de violencia, mientras que las pantallas transmiten en tiempo real las atrocidades que antes solo llegaban a través de relatos o periódicos. Hoy, la guerra se televisa, pero ¿realmente estamos comprendiendo el peso de lo que vemos?










