El anuncio se realizó el 24 de abril de 2026 y rápidamente recorrió universidades, laboratorios y centros de estudios bíblicos del mundo. Un equipo liderado por la Universidad de Glasgow logró reconstruir parte del “Codex H”, un manuscrito cristiano del siglo VI considerado fragmentado e irrecuperable desde hacía más de 1.500 años. La tecnología permitió leer rastros de tinta invisibles y devolver a la escena textos que habían quedado atrapados dentro de otros libros.