


El Mal de Ojo
VanelogaEstás ojeado

"Me duele la cabeza." "Estás ojeado." La conversación por lo general comienza así. Entonces prosigue con una serie de rezos en silencio y unos bostezos que dan ganas de irse a dormir por parte de quien está llevando adelante la curación. Es un proceso casi hipnótico, en el que la tranquilidad del sanador parece transmitirse al afectado, generando una sensación de alivio y bienestar.
El proceso de curación del mal de ojo puede realizarse tanto de manera presencial como a distancia. En muchas tradiciones, se cree que lo fundamental es contar con el nombre completo y la edad de la persona afectada, ya que esto permite dirigir la energía y la intención de la limpieza de manera precisa.
Aprender la técnica argentina necesita de una estrategia de encuentro especial de navidad y de una persona idónea. Por lo general, son las mujeres quienes se encargan de aliviar las cargas energéticas de esta situación, utilizando su intuición y experiencia para restaurar el equilibrio y el bienestar.
El origen del mal de ojo
La creencia en el mal de ojo se remonta a civilizaciones antiguas como la egipcia, la griega y la romana. Se pensaba que algunas miradas podían ser tan poderosas que afectaban la salud y la suerte de la persona observada. En la antigua Grecia, por ejemplo, el ojo humano era visto como un emisor de energía capaz de influir en otros, mientras que en Roma se creía que ciertas personas tenían la capacidad innata de dañar con su mirada.
A lo largo de los siglos, la idea del mal de ojo se fue expandiendo por el mundo, adaptándose a las distintas culturas. En el Mediterráneo y Medio Oriente, por ejemplo, el "nazar", un amuleto en forma de ojo azul, se popularizó como una protección contra este supuesto daño. En Latinoamérica, en cambio, las madres suelen recurrir a rezos, cintas rojas y ritos con huevo para "curar" el mal de ojo en sus hijos.

A pesar de que la ciencia moderna no ha podido demostrar la existencia del mal de ojo como una energía capaz de provocar daño, muchas personas siguen creyendo en él. Los síntomas atribuidos a esta afección incluyen cansancio extremo, dolor de cabeza, insomnio, fiebre sin razón aparente e irritabilidad en los bebés.
"Gracias, Abu. Me siento mucho mejor".
Siempre que hablamos de estos temas, hay algo que se repite al final de la conversación, un gracias.
La Cura del mal de ojo no se cobra, porque se hace desde la empatía, como un acto de ayuda para quien lo necesita.
Y sí, el clásico consejo: "ponete una cintita roja" en la muñeca izquierda o en el tobillo. Esto ayuda a absorber la energía negativa y protegerte de nuevas cargas. ¡Seguro alguien te está mirando mucho!
Los artistas tambien hacen eco
Audio del texto para la instalación Mal de Ojo (2014) de Facundo Pereyra.








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