


Un abrazo y muchas preguntas
VanelogaLos vecinos de Puerto Madryn convocan a un “Encuentro por las ballenas” para el sábado 24 de octubre, a las 15, en el Monumento a la Cola de Ballena.

La consigna es “Madryn pregunta”. La invitación pide ir con algo negro y participar desde la costa, en kayak, en tabla, nadando o con un abrazo simbólico. Será una manifestación silenciosa.
Entre los vecinos se instaló la sospecha de que las crías que nacieron esta temporada no sobrevivieron, que murieron todas. Es una sospecha, no un dato confirmado: los científicos hablan de una mortalidad de crías inusualmente alta, que podría superar el récord de 2012, pero el censo aéreo del 6 de septiembre contó 409 crías entre 1.375 ballenas, y Mariano Coscarella desmintió las versiones sobre cientos de crías muertas. Por eso reclaman información respaldada por informes, estudios del agua y datos que permitan saber cuántas crías nacieron, cuántas murieron y por qué. Al convocar, lo resumieron así: “Porque si Madryn no pregunta por sus ballenas, ¿quién lo va a hacer?”.
Cuando todo está bien, la llegada de las ballenas es parte de la vida cotidiana de Puerto Madryn. Cada año, entre mayo y diciembre, las ballenas francas australes llegan a la costa de Península Valdés para reproducirse y alimentar a las crías. Septiembre y noviembre concentran la mayor cantidad de ejemplares. Con marea alta se las ve desde la orilla en El Doradillo, a 15 kilómetros del centro. Las excursiones embarcadas salen solo desde Puerto Pirámides, a unos 95 kilómetros.
Península Valdés es Patrimonio Natural de la Humanidad desde 1999, y las ballenas francas son Monumento Natural nacional desde 1984, por la Ley 23.094. Según cifras de 2012, la región recibe unos cien mil turistas por año. La cola de la ballena está también en el chocolate de las vitrinas. Este septiembre, el censo aéreo contó 1.375 ballenas, entre ellas 409 crías.
El Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) advirtió que la temporada 2026 registra un número inusualmente alto de ballenatos muertos y que podría superarse el récord de 2012, cuando se contaron 113 crías. Datos extraoficiales hablaron de más de 340; Mariano Coscarella, investigador independiente del CONICET en el Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CESIMAR-CENPAT) de Puerto Madryn y especialista en mamíferos marinos, desmintió versiones de redes sociales sobre cientos de crías muertas. Coscarella es la fuente científica que más aparece en la cobertura de este caso y por eso lo vamos a citar a lo largo de esta nota. La cifra oficial no está cerrada y la temporada sigue hasta noviembre.
Las muertes de crías empezaron en julio. En las últimas semanas aparecieron también juveniles y adultos: cinco ballenas en menos de 48 horas, una de ellas en pleno centro de Puerto Madryn, en la zona de Roca y 9 de Julio, y siete en una semana, cuatro de ellas adultas en menos de 24 horas. Según los científicos, estaban en buen estado corporal y con el estómago lleno.
Lo que se investiga
El Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, que dirige la doctora Marcela Uhart (Universidad de California, Davis), investiga las muertes. Trabaja con la hipótesis de que lo que afecta a los adultos no es lo mismo que mató a las crías.
Las crías: se detectó la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, asociada a septicemia, en 29 ballenatos. Una hipótesis es que las gaviotas cocineras, que picotean el lomo de las ballenas, funcionen como vía de entrada. El ICB advierte que falta entender qué factores favorecen la infección y cómo se relaciona con la mortandad de este año, y Coscarella recordó que en otras temporadas la bacteria, las ballenas y las gaviotas estaban y no hubo esta mortalidad.
Juveniles y adultos: se evalúa una intoxicación por biotoxinas de la marea roja, como en 2022 y 2024. El antecedente es 2022: murieron 30 ballenas (26 adultas y cuatro juveniles) entre el 24 de septiembre y el 11 de octubre, y el ICB encontró toxinas paralizantes de moluscos. Un estudio posterior reconstruyó cómo una floración de Alexandrium llevó la toxina por el zooplancton, las anchoítas y los mejillones. Se cerró la extracción de mariscos del golfo. Para 2024 se informaron 71 muertes vinculadas a toxinas.
Los análisis: la doctora Belén Matera, del INIDEP, estudia tejidos para detectar biotoxinas, y la doctora Noelia Ulloa, en Trelew, analiza el contenido estomacal. Los primeros resultados se esperaban en unas dos semanas; otra fuente habla de entre un mes y un mes y medio. Coscarella advirtió que todavía no hay información sobre los niveles de biotoxinas en el golfo. Se solicitaron estudios de agua en los golfos Nuevo y San José.
La contaminación, sin filtros
El Gobierno de Chubut sostiene que no se identificaron evidencias que permitan atribuir la mortalidad de los ballenatos a factores causados directamente por actividad humana. Coscarella dijo que no encontraron cambios visibles en las actividades humanas de la costa que lo expliquen, aunque aclaró que se sigue trabajando.
Entre los vecinos, Carlos Botazzi puso el foco en la baja renovación del agua del Golfo Nuevo, un cuerpo semicerrado donde las sustancias podrían acumularse, y planteó que podría haber un proceso sostenido de contaminación que merece ser estudiado. Es una preocupación de un vecino, no una conclusión científica. En la misma discusión se mencionaron interrogantes sobre la influencia de Aluar y de los efluentes de plantas pesqueras, con la hipótesis de que un aporte de nutrientes favorezca floraciones de microalgas. Ninguna de esas relaciones está demostrada.
Hay además variables que ninguna de las hipótesis hechas públicas menciona: hidrocarburos, metales pesados, microplásticos, efluentes cloacales, ruido y tráfico de buques, incluidos los barcos de avistaje. No están confirmadas ni descartadas, y por eso los estudios del agua que se reclaman importan.
Las empresas del golfo
Ninguna de las empresas que operan en el Golfo Nuevo fue vinculada oficialmente con las muertes de esta temporada. Esto es lo que se sabe de quiénes están y qué antecedentes registra la zona.
Aluar: planta de aluminio en el Parque Industrial Pesado de Puerto Madryn. En una publicación oficial cuya fecha no pudimos precisar [verificar], el Ministerio de Ambiente le pidió detalles de sus descargas al mar por una inconsistencia entre lo declarado y lo efectuado, ya que se había indicado que no habría vertidos al golfo. Entre 1999 y 2008, la Municipalidad auditó el monitoreo de fluoruros en aire que realiza la empresa.
Según un listado de 2020, que puede estar desactualizado, en el Parque Industrial Pesquero funcionan Conarpesa, Congeladores Patagónicos, La Escalerona, Estrella Patagónica, Greciamar, Iberconsa, Red Chambers, Altamare, Don Julio, Pescargen, San Isidro, Patagonia Ecológica y Vientos del Sur, entre otras. Fuera del parque operan Food Arts, Achernar, SMYS, Food Partners y D’Accord. Este año, Cabo Vírgenes (AISA Group) compró Sea Fresh en Puerto Madryn.
CAPIDP: centro de tratamiento de efluentes que armaron Estrella Patagónica, La Escalerona, Greciamar, Farallón, Achernar y Food Partners Patagonia, con la premisa de “vuelco cero” desde 2021.
El antecedente de Conarpesa: la fiscalía la imputó junto con dos gerentes por contaminación del Golfo Nuevo. Halló un caño “by pass” que volcaba líquidos crudos al mar, con muestras que superaban hasta 2.700 veces lo permitido. Se investigó a las demás pesqueras y ninguna tenía un sistema similar. Hubo juicio a dos directivos. Es un hecho anterior a esta temporada y no está relacionado con las ballenas.
Otro episodio: en 2021 el Ministerio de Ambiente actuó ante una denuncia por un derrame de efluentes industriales en el Parque Industrial Pesquero, cuyo líquido corría hacia la costa del Golfo Nuevo.
la Municipalidad monitorea efluentes cloacales, pluviales y agua de mar, aunque reconoce que las aguas costeras son jurisdicción provincial. Greenpeace menciona la exploración sísmica y el riesgo de derrames, pero no encontramos operaciones petroleras identificadas dentro del golfo.
La angustia y la mirada del mundo
Para una ciudad que se reconoce en la cola de una ballena, cada hallazgo en la costa pesa. El caso dejó de ser local: tomó relevancia nacional. Llegó a medios internacionales como Mongabay y Gizmodo, y a organizaciones como Greenpeace. Cada muerte es también una señal de lo frágil que sigue siendo una de las recuperaciones más notables de la conservación marina: la ballena franca fue cazada casi hasta la extinción.
Hay otra consecuencia, silenciosa. La ballena franca gesta unos doce meses y suele tener una cría cada tres años. Según el investigador consultado, varias hembras que perdieron a sus ballenatos adelantaron su migración hacia las zonas de alimentación. Eso podría afectar la natalidad futura.
Las respuestas que faltan
Sería inexacto hablar de silencio absoluto: el Gobierno de Chubut y el ICB emitieron comunicados, el Programa de Monitoreo Sanitario toma muestras y se anunciaron análisis de agua y moluscos. Pero a más de dos semanas de la primera alerta pública todavía no hay causa confirmada, no se conocen resultados de agua ni de biotoxinas y no hay una cifra oficial consolidada. Medios locales ya reclaman que se informe con regularidad cuántos ejemplares fueron hallados muertos, qué arrojaron los estudios y qué medidas de prevención se aplican. Los vecinos piden lo mismo.
Foto: viral del traslado de una ballena franca austral hallada muerta en el Golfo Nuevo, Puerto Madryn, para proceder a su entierro. ( Puerto Madryn está sobre el Golfo Nuevo, que forman la Península Valdés y Punta Ninfas).
Las preguntas que aún esperan respuestas
Al Gobierno de Chubut y su Secretaría de Ambiente:
¿Cuándo se publicarán los resultados de los análisis de agua y moluscos en los golfos Nuevo y San José, y cada cuánto se informará?
¿Cuál es la cifra oficial de ballenas muertas, discriminada entre crías, juveniles y adultos?
¿Qué niveles de biotoxinas hay hoy en el golfo?
Al ICB y al Programa de Monitoreo Sanitario:
¿Qué factores favorecieron la infección bacteriana en las crías, más allá de haber detectado el microorganismo?
¿Cuántos ballenatos nacieron y cuántos volvieron este año, para contrastar la percepción de los vecinos?
¿En qué se parece y en qué se diferencia 2026 de 2012, 2022 y 2024?
Al INIDEP y a la UNPSJB:
¿Cuándo estarán los resultados de biotoxinas en tejidos y contenido estomacal?
A Aluar, a las pesqueras, al CAPIDP y a las cámaras empresarias:
¿Qué monitoreos de efluentes y de calidad del agua realizan, y pueden hacerlos públicos? ¿Hay hoy algún vertido al golfo?
Al Municipio, a la Secretaría de Ecología y a Servicoop:
¿Qué resultados arrojan los monitoreos de efluentes cloacales, pluviales y de agua de mar?
Fuentes: esta nota se elaboró con comunicados y declaraciones del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), del Gobierno de Chubut, del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral y de los investigadores del CESIMAR-CENPAT-CONICET, entre ellos Mariano Coscarella, junto con los pronunciamientos de Greenpeace Argentina y la convocatoria “Madryn pregunta”. Se consultaron además las coberturas de La Nación, Infobae, Mongabay, Gizmodo en Español, El Chubut, Diario Río Negro, Examedia, El Observador del Sur, Panorama País, Radio 3 Cadena Patagonia, Yahoo Noticias, Diario Jornada y Diario de Cuyo, y para los antecedentes empresariales y judiciales, el Ministerio Público Fiscal de Chubut, la Municipalidad de Puerto Madryn, Valor Local y Canal 12. Los datos de 2022 y de la gripe aviar en elefantes marinos provienen de comunicados del ICB y de un estudio publicado en bioRxiv.
Las cifras de 2024 y las hipótesis sin confirmar se atribuyen a cada fuente.
Las causas de la mortandad de 2026 siguen bajo estudio y no hay resultados de laboratorio publicados al cierre de esta nota.
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