


"Bariloche, Estados Unidos o el sillón de casa: así se repartió el país estas vacaciones"
VanelogaUn invierno que arrancó tarde y terminó dividido

Julio empezó raro. La nieve no caía, el bolsillo apretaba más que el año anterior y, encima, la selección estaba jugando un Mundial en otro continente. Ese combo hizo que las vacaciones de invierno 2026 arrancaran con el freno de mano puesto: los primeros días de receso escolar mostraron una ocupación floja en casi todo el país, con la excepción de un puñado de destinos que ya venían con reservas confirmadas desde meses antes.
Lo que terminó pasando, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, fue distinto de lo que anticipaba ese arranque. Viajaron 4,6 millones de personas, un 5,9% más que en 2025, y dejaron $2,12 billones repartidos entre hoteles, restaurantes, comercios y transporte de las ciudades que integran el circuito turístico nacional. El número cierra en positivo. Pero atrás de ese número hay un país que se movió de forma muy despareja.
La nieve salvó la temporada, la costa la hundió
Bariloche terminó el invierno con 85% de ocupación hotelera y, otra vez, como la postal ganadora de la temporada. Las nevadas de la segunda quincena de julio le dieron una mano justo a tiempo a toda la cordillera: Malargüe llegó al 80%, Ushuaia se sostuvo con fuerza gracias al turista brasileño, y Cerro Castor volvió a ser el destino de esquí más elegido del sur del continente. En simultáneo, el norte tuvo su propia fiesta: la Fiesta del Poncho en Catamarca convocó 1,7 millones de visitas en diez días y facturó más de $6.100 millones, mientras que Jujuy cerró con 79% de ocupación promedio gracias a la Quebrada de Humahuaca.
Del otro lado del mapa, la escena fue opuesta. La Costa Atlántica y buena parte del interior bonaerense atravesaron uno de sus inviernos más flojos de los últimos años: entre el 17 y el 26 de julio circularon apenas 296 mil turistas por la provincia de Buenos Aires, un 21% menos que en 2025 y el peor registro de las últimas cuatro temporadas. Mar del Plata arrancó julio con reservas cercanas al 30% y cerró recién en 45%. Ese desplome no fue casualidad: buena parte del gasto que en otros años iba a la costa esta vez se fue para otro lado. Directamente, para otro país.
Cuatrocientos mil hinchas gastaron afuera lo que la costa no vio
Mientras Pinamar y Miramar peleaban por superar el 50% de ocupación, miles de familias argentinas armaban valijas con destino a Estados Unidos, México o Canadá para seguir a la Selección. Ese movimiento migró consumo turístico hacia afuera justo en las semanas en las que la Costa necesitaba recibirlo. El propio informe de CAME lo nombra: el desplazamiento del gasto hacia los viajes vinculados al Mundial fue uno de los tres motivos, junto con el clima y las demoras aéreas, que explican el año flojo bonaerense.
La otra cara de esa moneda fue el turismo receptivo. Durante el primer semestre entraron al país 3,1 millones de extranjeros, según el INDEC, un récord de la serie, con 1,43 millones provenientes de países no limítrofes, también un techo histórico. Ese ingreso de visitantes de larga distancia ayudó a compensar en el balance nacional lo que el consumo interno perdió. Viajaron menos argentinos gastando en el país de los que se esperaba, pero entraron más extranjeros gastando en dólares, y esa combinación fue la que terminó empujando el número global para arriba.
El otro protagonista: Flybondi y los aviones que no salieron
Entre el 17 y el 19 de julio, apenas el 60,7% de los vuelos llegó a horario, contra el 83,2% del año anterior, y las cancelaciones treparon 305%. Las demoras golpearon con particular dureza los aeropuertos del AMBA, justo en el arranque del receso, cuando más gente estaba tratando de salir de viaje. Para el turismo de nieve y para los destinos más lejanos, ese caos aéreo restó días de estadía que después no se recuperaron.
Lo que deja este invierno
Más allá del 5,9% de crecimiento que va a repetirse en cada balance oficial, es otro: la Argentina turística de 2026 dejó de moverse en bloque. Hay un núcleo de destinos —cordillera, norte, ciudades con agenda cultural fuerte— que crece con inversión, clima y eventos a favor. Y hay un cinturón bonaerense, con la costa a la cabeza, que sigue perdiendo terreno frente a la competencia de otros consumos, otros destinos y ahora también de otros países. La recuperación existe, sí. Pero todavía está un 16,9% por debajo del récord de 2023, y reparte sus beneficios con una geografía cada vez más desigual.
Fuentes: Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), relevamiento de vacaciones de invierno 2026.
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