


La obra que podría cambiar para siempre el ingreso terrestre al fin del mundo
VanelogaDel ferry al túnel: la decisión estratégica que puede cambiar el acceso a Tierra del Fuego para siempre
Foto: https://www.locationscout.net/chile/45091-punta-delgada-strait-of-magellan
Llegar por tierra a Tierra del Fuego sigue siendo, todavía hoy, una rareza geográfica y política: para unir dos puntos de la Argentina hay que salir del país, atravesar Chile, cumplir trámites migratorios y depender del cruce en barcaza sobre el Estrecho de Magallanes. En una región donde el viento, el mar y la distancia imponen sus propias reglas, esa logística condiciona el abastecimiento, encarece costos y muchas veces altera el ritmo cotidiano de la isla. En ese escenario volvió a tomar fuerza un proyecto de escala histórica: un túnel submarino de 3,7 kilómetros entre Punta Delgada y Bahía Azul, en el sector de Primera Angostura.
La iniciativa fue presentada públicamente a fines de 2024 por el gobernador de la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, Jorge Flies, durante una conferencia sobre políticas para zonas extremas. El plan propone reemplazar el actual sistema de ferris por una conexión fija bajo el agua, con una inversión estimada en 1.500 millones de dólares y un esquema de financiamiento compartido entre Chile, Argentina y capital privado. La magnitud de la obra no responde solo a una necesidad vial: se trata de una pieza estratégica para el comercio, el turismo y la integración física de toda la Patagonia austral.
Hoy el proyecto no tiene fecha de inicio confirmada, y ese dato es central. Lo que existe es una hoja de ruta política y técnica en fase preliminar. Chile ya manifestó la intención de destinar unos 100 millones de dólares iniciales desde su Plan de Zonas Extremas para avanzar con los estudios de factibilidad, el primer paso real antes de cualquier licitación. Esa etapa debe determinar la viabilidad geológica, económica, estructural y operativa del túnel, además de medir el impacto sobre la actividad portuaria actual en Primera Angostura, donde hoy operan las barcazas que sostienen la conectividad de la zona.
Lo que falta para arrancar no es menor. Primero, un acuerdo binacional formal que convierta la idea en proyecto ejecutivo. Después, estudios oceanográficos, sísmicos y geológicos de alta precisión para definir el comportamiento del lecho marino, la profundidad real del tramo y el tipo de roca disponible para una perforación segura. También será necesario rediseñar las rutas de acceso en ambos extremos para integrarlas con la futura boca del túnel, además de resolver ventilación, evacuación, seguridad vial y pasos aduaneros. Recién después de esa secuencia podría abrirse una licitación internacional.
En las últimas evaluaciones técnicas conocidas, incluso especialistas noruegos —referentes mundiales en túneles submarinos— consideraron que el cruce entre Punta Delgada y Bahía Azul es viable por sus condiciones geológicas favorables: baja profundidad, sedimentos superficiales y roca firme debajo. Ese aval reactivó la discusión y le dio una dimensión menos utópica. Ya no se habla de una fantasía de ingeniería, sino de una obra posible si se alinean decisión política, financiamiento y tiempos de Estado.
Hay un dato que explica por qué la Argentina mira con atención esta obra: cerca del 70% del tránsito diario del ferry corresponde a argentinos. Más de 2.000 personas y alrededor de 600 vehículos cruzan cada día por ese tramo, una dependencia que se vuelve crítica cuando las tormentas frenan el servicio o cuando el abastecimiento fueguino queda atado a una ventana climática. La obra, aunque emplazada en Chile, tendría un efecto directo sobre la vida económica y social de Tierra del Fuego.
Si los estudios comenzaran durante 2026 y el financiamiento quedara cerrado en los próximos dos años, una ventana realista ubicaría el comienzo de la obra hacia 2028 o 2029. Por la complejidad técnica, su ejecución podría demandar entre cuatro y cinco años. En términos políticos, el desafío no pasa por perforar el mar, sino por sostener durante una década una misma decisión estratégica entre dos países, algo que en el extremo sur siempre vale más que cualquier render.
Para Tierra del Fuego, el túnel representa mucho más que una mejora vial. Es la posibilidad de que el acceso al fin del mundo deje de depender del clima, de un ferry o de una frontera intermedia, y pase a convertirse en una conexión estable con impacto directo sobre precios, turismo, producción y soberanía logística. En esa línea, la gran pregunta ya no es si la tecnología lo permite, sino si la región está dispuesta a convertir una necesidad histórica en una obra concreta.
Comentá la nota en X: https://x.com/mirada_arg
Publicá en Mirada Argentina escribiendo a: [email protected]
https://www.instagram.com/mirada.argentina/


Semana Santa: escapadas, experiencias y propuestas para reconectar en un fin de semana XL.



Llantén: el yuyo sagrado que cura, protege y resiste en la tierra argentina

Liderazgo 5D: la apuesta de una ONG argentina que forma a la nueva generación de líderes de habla hispana


El olivo y el hombre: un capítulo de la naturaleza escrito en la misma tierra

Meta bajo presión global: más de 62 mil firmas denuncian bloqueos automáticos y ausencia de soporte humano




Foto: https://www.locationscout.net/chile/45091-punta-delgada-strait-of-magellan


