La amalgama entre la trayectoria y la vocación infinita

Durante más de 17 años escribió sin descanso en el diario El País. Publicó 1500 artículos, fue leído por cientos de miles, y construyó una obra que mezcla investigación, crónica e inteligencia creativa. Hoy, Alberto Moroy Aboitiz vuelve a las páginas, esta vez en Mirada Argentina, donde empezará a compartir sus relatos..
Arte Argentino 22 de enero de 2026VanelogaVaneloga

Alberto Moroy Aboitiz: escritor, marino, empresario, de alma uruguaya y corazón argentino.

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Alberto empezó a escribir como quien abre una válvula. Una catarsis, según sus propias palabras, empujada por el sacudón de la crisis bancaria en la Argentina. Primero fueron cartas de lectores. Luego, columnas en medios locales. Y finalmente, una trayectoria sostenida y prolífica en el suplemento Viajes del diario El País de Montevideo, donde durante más de 17 años publicó alrededor de 1500 artículos, con un alcance estimado de 100.000 lectores mensuales. Nada menos.

Alberto Moroy Aboitiz nació en Montevideo, en el barrio de Carrasco, y construyó su vida entre dos mundos: la iniciativa privada y la pasión por la historia. Durante décadas ocupó cargos ejecutivos fundamentales. Pero su nombre no quedó atado al mundo de los negocios: con el tiempo, la escritura se volvió una vocación profunda, persistente, imposible de dejar.

Cada texto suyo es un mapa.
No sólo porque viaja con la palabra, sino porque detrás hay cartografías, planos, mediciones, coordenadas, calendarios lunares, batimetrías, genealogías, y un arsenal de herramientas tecnológicas que pone al servicio de la historia. Moroy,  escribe con la lupa del investigador. Usa Google Earth para comprobar en el terreno (aunque sea virtual) lo que otros afirmaron desde el escritorio. Recurre a softwares de viento, intrusiones marinas, edades geológicas y cartas náuticas para reconstruir, con rigor y paciencia, episodios que suelen ser contados a la ligera. Y cuando se trata de personas, saca a relucir genealogías que muchas veces contradicen lo escrito en libros consagrados. Nada lo entusiasma más que encontrar lo que se pasó por alto.

Durante dos décadas navegó a vela y construyó con sus propias manos dos embarcaciones, la última de 32 pies.  Su obra: crónicas como "El naufragio del Agamemnon", "La tumba del vapor Poitou" o "El Muriel, la goleta que fue paisaje" dan cuenta de una sensibilidad marinera que observa, rememora y documenta.

"Era un fanático", dice, y no exagera. Se construyó dos veleros completos partiendo de cascos de fibra de vidrio, sin experiencia previa, guiado por la paciencia, la habilidad manual y la obsesiva búsqueda de hacer las cosas bien. El segundo, de 10 metros, fue bautizado "Anónimo". Aún hoy, tras 36 años, sigue navegando. Bajo el mástil guarda una moneda de un dólar para la suerte. "Tan mal no lo construí", dice con una sonrisa que no se ve pero se intuye. Esa experiencia lo habilita a escribir sobre el mar con propiedad, a ponerse en la piel de un capitán de fragata del siglo XIX o en la de un tripulante de Zumaca como los que condujo Garibaldi.

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Foto: Archivo. “Anónimo”, el velero construido por Alberto Moroy Aboitiz, que cruzó —y aún cruza— el Río de la Plata.

En esta entrevista exclusiva para Mirada Argentina, Moroy repasa su camino:

¿Cómo fueron tus primeros pasos en el periodismo? Pasaste de publicar cartas de lectores y columnas en medios locales a convertirte en un cronista habitual de El País. Previo, algunas notas en La Nación de Argentina y un par de años en un diario de Tacuarembó, interior de Uruguay. ¿Qué te motivó a empezar a escribir públicamente, y cómo fue ese proceso hasta consolidarte como columnista semanal?

—Me convocaron. Mi vocación nació como catarsis de la crisis de los bancos en Argentina.

¿Qué temas siguen despertando tu curiosidad y te impulsan a investigar y escribir semana a semana?

—Sin dudas este último año me atrapó la fantasía histórica. Una antropomórfica para adultos con la voz de los animales y otra: "33 cuentos fantásticos", con personajes de la historia internacional enfrascados en diálogos con base en el rigor histórico y algunos atemporales.

¿Tenés en mente compilar tus crónicas en un libro o emprender nuevos proyectos narrativos que profundicen aún más en la historia uruguaya y argentina, poco contada?

—Tengo siete libros en carpeta, la mayoría ya maquetados para formato digital, tipo Amazon, y en eso estoy, mientras sigo escribiendo para LinkedIn.

Entre esos títulos figuran:

Historia Uruguaya (1840-1940): Un siglo de formación nacional.
Personalidades del Uruguay (anterior a 1900): Semblanzas de figuras clave.
Historia del Atlántico Sur (1520-1900): 33 crónicas marítimas.
Migración Española a Carmen de Patagones (1779-1880): Basado en el seguimiento de un colono real.
Historia Argentina Revisionista: Análisis de diversos hechos reales.
Fantasías Antropomórficas: Animales parlantes en el Río de la Plata, uniendo fábula e identidad regional.
33 Historias Breves: Relatos con personajes como Colón, Darwin y Magallanes, con cruces atemporales.
Crónicas Argentinas: Lass que el tiempo se llevó


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Para leer en un minuto: 

"La apatía, una enfermedad endémica":


https://www.lanacion.com.ar/opinion/la-apatia-una-enfermedad-endemica-nid750625/


Desde Mirada Argentina celebramos el comienzo de un nuevo ciclo: vamos a publicar, una selección de los relatos e investigaciones de Alberto Moroy Aboitiz. Crónica a crónica, iremos abriendo la valija de un escritor que nunca dejó de navegar. Y que, por suerte, guarda bitácoras para rato.


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