


Mirá qué loco: Chocolate con fideos y pistachos
VanelogaAsí es el chocolate tipo Dubái que se volvió una obsesión en redes
Foto: https://themodernnonna.com/
El fenómeno aterrizó en Argentina y ya tiene filas, precios insólitos y TikToks que hablan en tono de culto. Porque sí: el chocolate con fideos y pistachos ya es más que una golosina. Es símbolo de status. Es testimonio de época. Es el sushi de los postres.
¿En qué momento del mundo esto fue posible?
Para entenderlo, hay que aceptar que vivimos en un mundo donde los límites del sabor ya no los marca la tradición sino el algoritmo.
El chocolate tipo “Dubai” nació en Medio Oriente como parte de una tendencia gourmet que mezcla opulencia con provocación. El pistacho viene de Irán, el chocolate de Bélgica, el diseño del packaging parece más caro que un seguro de salud.
Y los fideos… bueno, los fideos crocantes son la rebelión estética de la repostería.
¿De verdad el chocolate original tenía fideos?
Sí, y no son fideos de sémola típicos: se trata del kataifi o kadayif, una masa filo filamentosa que se tuesta hasta quedar crocante, similar a fideos finitos. Esa capa crocante fue clave para que este chocolate se volviera viral
El chocolate nació en Dubái en 2021, creado por Fix Dessert Chocolatier, fundado por Sarah Hamouda
El relleno combina:
Crema de pistacho (con tahini),
Hilos crujientes de kataifi,
Y cobertura de chocolate (leche o oscuro)
.Justo esos "fideos" de kataifi son los que le aportan crocante y lo vuelven inolvidable.
Ingredientes para recrearlo:
Base técnica:
Chocolate de alto tenor graso, tipo cobertura 54 % a 70 %.
Pistacho verde pelado, crudo o tostado (pero no salado, por el amor de Gaudí).
Fideos de arroz, fideos de trigo frito o variantes crocantes (el formato varía según el chef TikToker de turno).
A veces suma: salsa de caramelo salado, flor de sal, manteca noisette o polvo de oro comestible (porque sí, para qué no).
Modo de ejecución:
Se templa el chocolate, con precisión casi quirúrgica (31–32 °C para el negro, 28 °C para el blanco).
Se vierte sobre una base de silicona o mármol frío.
Encima se incrustan los pistachos (por estética, textura y nobleza) y los fideos (por escándalo y crocancia).
Se refrigera, se parte, se filma en cámara lenta, se sube a redes. El chocolate ya no se come: se escenifica.
¿Por qué recién ahora?
Porque el algoritmo lo quiso.
Este tipo de chocolate existía hace rato en pastelerías de Qatar, Dubái o Kuwait. Pero recién en 2023-2024, creadores de contenido de Estados Unidos y Medio Oriente empezaron a mostrarlo en formato ASMR, con videos de corte sensual, close-up de mordida y zoom al crujido.
El efecto fue inmediato: gente haciendo fila para probarlo, influencers inventando versiones low-cost y hasta marcas nacionales replicándolo en Córdoba, Rosario y Palermo Hollywood.
¿Y los fideos? ¿Por qué, por qué?
Porque el mundo se aburrió del chocolate normal.
Porque el contraste entre lo suave y lo crocante genera “placer sensorial disruptivo” (esto lo dijo una chef que estudió en París y vive en Instagram).
Y porque, admitámoslo, nos encanta algo que parezca raro y caro al mismo tiempo.
¿De qué nos habla esta moda?
Del exceso. De la ironía. De cómo el lujo se volvió una performance.
Pero también de algo hermoso: la capacidad humana de inventar nuevas formas de placer, incluso en una tableta de chocolate con cosas que jamás deberían haber estado ahí… y sin embargo, están. Si ves a alguien subiendo una historia con una mordida de chocolate con pistachos y fideos, no lo juzgues.
Solo recordá que sos parte de una era donde todo puede combinarse, hasta que algo explota en likes… o en sabor.
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