


Javier Robledo y VideoBardo: treinta años de poesía en movimiento
VanelogaUn proyecto cultural independiente dedicado a la investigación, producción, preservación y difusión de la videopoesía y otras expresiones de poesía experimental.

Foto: Intervención de poesía visual realizada durante un festival, en la que imágenes, letras y palabras se proyectaban sobre un telón mediante la luz de las velas. Mientras una persona recitaba, las letras cobraban movimiento y daban vida a un teatro de sombras de singular efecto visual.
Hay proyectos culturales que duran porque alguien los banca todos los días. VideoBardo es uno de ellos. Nació en Buenos Aires en 1996, cumple treinta años y todavía se escribe con el pulso de quien lo fundó: Javier Robledo, director del festival y videopoeta con obra propia.
Robledo cree en la poesía como algo vivo. Un crítico leyó en esa clave su videopoema de 2007, una pieza performática titulada “Poesía”: una apuesta por el azar y el juego, lejos de la vitrina del museo. Dictó además un seminario de videopoesía en la Universidad Nacional de las Artes, y comparte la curaduría del festival con Marisol Bellusci.
Desde esa mirada, VideoBardo cumple varias funciones a la vez. Es un archivo: el material puede consultarse y no copiarse, y los derechos de cada obra quedan en manos de su autor. Es un espacio de encuentro y de pensamiento: en 2012 reunió un simposio con ponencias de invitados de varios países y actividades libres y gratuitas para el público. Es también un puente hacia afuera: en 2013 Robledo curó una sección del festival para un encuentro en Bristol, Reino Unido.
Y se mantiene de manera independiente. En una convocatoria de 2016, los organizadores aclaraban que no tenían medios para pagar honorarios ni envíos a los artistas. Tres décadas de continuidad en esas condiciones responden, por sí solas, a la pregunta de por qué se hace.
Foto: "Diccionario comentado por un poeta" , obra de poesía visual en la que las páginas de un diccionario aparecen atravesadas por clavos. La intervención simboliza la relación del poeta con el lenguaje y su capacidad de transformar las palabras mediante una acción física, punzante y cargada de significado.
En esta nota exclusiva, Mirada Argentina conversa con Robledo sobre ese recorrido: lo que cambió en la videopoesía y lo que cuesta sostener un proyecto cultural independiente con proyección internacional
Javier, fundaste VideoBardo en 1996, cuando la videopoesía casi no tenía lugar donde mostrarse. ¿Qué te movió a empezar y qué sentís al ver que, casi treinta años después, tu festival llegó a 160 espacios de 21 países?
En 1996 visualicé que la humanidad estaba pasando de un lenguaje predominantemente verbal a un lenguaje más audiovisual: el cine, la tv, el video. Ahora se confirma aún más aquella profecía con la internet, y la central de producción audiovisual que llevamos en el bolsillo, entre otras cosas. Yo como ecritor y realizador audiovisual recibido en BAC me dije: si el lenguaje muta a audiovisual, el poeta debe participar en él. Por eso creé VideoBardo Festival Internacional de Videopoesía. El haber llegado a tantos lugares me muestra que la propuesta es interesante y genera intercambios con el público y con los artistas de muchos y diversos modos. Que la videopoesía es un lenguaje que atraviesa fronteras e idiomas, uniéndolos por la poesía y el arte.
Cada año recibís cientos de videos de artistas de todo el mundo, y en la edición de los 25 años seleccionaron 137 entre 420. ¿Qué buscás en una obra para elegirla? ¿Y cómo vivís el momento de tener que dejar afuera a tantos artistas?
Somos un jurado que busca en los videopoemas originalidad, nuevas miradas, y que la imagen en movimiento, el sonido y el lenguaje verbal poético formen un trió que dialogue con el espectador. Los que no se eligen, a veces es obvio, pero muchas veces discutible, no tenemos la verdad sino una mirada subjetiva de la poesía que otro podría cuestionar y éstá bien que asi sea.
Foto: Fundador y director de VideoBardo
Sostener un festival y un archivo durante tanto tiempo, con entrada libre y gratuita, no debe ser fácil. ¿Qué es lo más difícil de mantener vivo VideoBardo y qué te gustaría que el público se lleve cuando se encuentra con la videopoesía por primera vez?
A Videobardo lo sostiene la PASION por la videopoesía, por la poesía y por el arte, de todos los que participamos en él, los artistas, los productores, los espacios de proyección, los medios de comunicación y difusión, el público, los estudiosos, etc que ponen PASION en éste proyecto, ya que es sin fines de lucro y sin premios. Creemos que los premios son para los deportes, no para el arte. No puede haber un “ganador” en el arte, nos parece ridículo.
Me gustaría que el público al encontrarse con la poesía se lleve inquietudes, sensaciones disparadoras, curiosidades, que le abra la mente y el alma lo que presenció. Y le dé ganas de volver a esa experiencia o a ponerse a realizar videopoesía.
Javier, el 22 de noviembre lanzan la Red Latinoamericana de Poesía Experimental, RELAPEX. Después de tantos años tendiendo puentes con festivales de todo el mundo , ¿por qué sentiste que era el momento de fortalecer los lazos entre los artistas de la región? ¿Qué te gustaría que esta red haga posible que hoy no existe?
Tantos años de poesía experimental nos ha llevado a conocer artistas y organizaciones de ésta disciplina en varios países. Latinoamérica creémos tiene un gran potencial y el trabajo en red de todos los artistas y organizaciones de ése genero va a potenciar ese desarrollo. Estamos lanzando la RELAPEX (Red Latinoamericana de Poesía Experimental) con un grupo de poetas de México, Brasil y México para que luego se sumen otros.
El 13 en Biblioteca Nacional en por VideoBardo Festival Internacional de Videopoesía 30 años. El 22 de Noviembre en Festival Fotogenía en Ciudad de México por Rodolfo Mata y Vinicius Marquez y en Brasil por Tchello de Barros en fecha a determinar. RELAPEX es una RED horizontal y abierta.
Por objetivo tiene el mayor desarrollo, intercambio y difusión de la poesía experimental en Latinoamérica. Entendemos por poesía experimental a la poesía sonora, la poesía visual, la poesía asemántica, la poesía perfomática, la videopoesía, la poesía digital y otras formas experimentales de poesía.
Desde Mirada Argentina, agradecemos a Javier Robledo por abrirnos las puertas de su proyecto y por dedicarnos su tiempo. Su trabajo de tres décadas enriquece la cultura y le da un lugar a la poesía. Proyectos como VideoBardo llegan a los treinta años porque alguien los cuida cada día.
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