


Biofotones: la luz que surge desde nuestras células
VanelogaUna emisión real, una interpretación en disputa

Durante décadas, la biología describió al cuerpo humano como un sistema químico y eléctrico. Sin embargo, una línea de investigación menos difundida propone otra dimensión: la emisión de luz por parte de las células.
Los llamados biofotones —emisiones lumínicas ultra débiles— fueron detectados en tejidos vivos y hoy forman parte de un campo de estudio activo. La pregunta que divide a la comunidad científica es otra:
¿esa luz transporta información o es solo un subproducto del metabolismo?
Qué son los biofotones y por qué existen
Los biofotones son partículas de luz emitidas por organismos vivos en intensidades extremadamente bajas, invisibles al ojo humano. Se generan principalmente durante procesos metabólicos, especialmente aquellos vinculados al estrés oxidativo celular.
Las mitocondrias, responsables de la producción de energía, aparecen como una de las principales fuentes de estas emisiones. En ese proceso energético, se liberan especies reactivas de oxígeno (ROS), y como consecuencia, pequeñas cantidades de luz
¿Las células se comunican con luz?
Acá empieza el terreno más delicado. Algunos estudios teóricos y experimentales plantean que estos biofotones podrían participar en procesos de comunicación celular. Investigaciones recientes describen la posibilidad de que exista un campo electromagnético interno coherente, generado por emisiones de ADN y mitocondrias, que podría intervenir en la organización celular. Incluso se ha propuesto que estructuras celulares como los microtúbulos podrían interactuar con estos fotones, modulando actividad celular o incluso neuronal.
Las investigaciones actuales coinciden en un punto firme: las células vivas emiten luz ultra débil, conocida como biofotones, vinculada directamente a procesos metabólicos y medible mediante tecnología de alta sensibilidad.
Estas emisiones, además, pueden reflejar estados fisiológicos del organismo, como niveles de estrés oxidativo o ciertas alteraciones asociadas a la enfermedad, lo que abre una línea concreta de estudio en el campo diagnóstico. Sin embargo, a partir de allí, el terreno se vuelve más interpretativo que concluyente. La hipótesis de que las mitocondrias puedan comunicarse entre sí mediante luz de forma funcional, la existencia de una red lumínica que organice el funcionamiento del cuerpo o su posible vínculo con fenómenos de mayor complejidad —como ciertos modelos cuánticos aplicados a la biología— todavía no cuenta con validación científica definitiva. Estas ideas circulan en publicaciones académicas y desarrollos teóricos, pero no integran el consenso establecido.
En ese marco, el estudio de los biofotones se ubica en una zona de frontera entre la biofísica avanzada y nuevas formas de interpretar la organización de los sistemas vivos.
Mientras algunos trabajos exploran conceptos como coherencia electromagnética o redes de información biológica, otros advierten sobre la falta de evidencia experimental robusta en condiciones reales. Parte de la dificultad radica en la propia naturaleza del fenómeno: detectar y analizar señales extremadamente débiles dentro de un entorno biológico atravesado por múltiples procesos químicos y eléctricos que tienden a enmascararlas.
La investigación sobre biofotones forma parte de una línea científica que se viene desarrollando desde hace más de una década. Los primeros trabajos teóricos y experimentales relevantes, especialmente aquellos que exploraron la posible interacción entre emisiones lumínicas y estructuras celulares como los microtúbulos, se remontan a comienzos de la década de 2010.
Con el avance tecnológico, hacia 2020 se consolidaron estudios que lograron medir con mayor precisión la emisión de luz ultra débil asociada al metabolismo mitocondrial, confirmando que se trata de un fenómeno real y cuantificable.
En los últimos años, entre 2023 y 2025, nuevas investigaciones ampliaron el enfoque hacia el rol potencial de estas emisiones en sistemas de señalización celular y campos electromagnéticos internos, aunque aún en etapa exploratoria. En la actualidad, el consenso científico valida la existencia de biofotones y su vínculo con procesos metabólicos, mientras que su posible función como mecanismo de comunicación o integración biológica sigue siendo una hipótesis en desarrollo, abierta a verificación.
Entre la energía, el metabolismo y la posibilidad de una comunicación aún no comprendida, los biofotones se posicionan como una frontera abierta de la ciencia.
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Fuentes
Van Wijk R. et al. (2020). Ultra-weak photon emission and mitochondrial activity.
Nevoit G. et al. (2025). Biophoton signaling and electromagnetic fields in cells.
Rahnama M. et al. (2010). Mitochondrial biophotons and neural activity.
Rahnama M. et al. (2010). Mitochondrial biophotons and neural activity.


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